Valverde pone el bronce a un Mundial de oro

Valverde pone el bronce a un Mundial de oro

Breschel (Dinamarca) golpeaba el manillar enrabietado por la oportunidad perdida, Van Avermaet (Bélgica) resoplaba y Gallopin (Francia) negaba con la cabeza. Alejandro Valverde (España) cruzaba la línea de meta de Ponferrada por delante de ellos, en tercera posición. Su rostro expresaba cansancio y satisfacción, pero no mucha alegría. Podría decirse que la satisfacción va por dentro ya que, para un ciclista cuyo oficio es ganar, un éxito más o menos no le cambia nada. Sin embargo, es para estar más que contentos.

En un trazado en el que era difícil romper la carrera, el número de candidatos a ganar se contaba por decenas; y en caso de tomar la responsabilidad, todos miran hacia el equipo de casa. La selección nacional hizo un trabajo asombroso. Controlando la carrera con corredores de calidad en los cortes peligrosos y tomando la cabeza del pelotón en el final del circuito. Se pudo obtener un bronce que. por esfuerzo y dificultad, sabe a oro. Ciertamente, deberíamos destacar a todos los hombres seleccionados por Javier Mínguez, desde los que trabajaron en la persecución de los fugados -como Erviti, Herrada o Castroviejo- hasta los que estuvieron en los cortes  -como Navarro o Moreno-. También es digna de mención la necesaria aceleración de Purito Rodríguez, que lanzó a Valverde a conseguir la apreciada medalla.

El murciano concluye otra impresionante temporada. Ganador de la Vuelta a Andalucía -en la que cosechó tres etapas- y de la Vuelta a Murcia. Tercero en Strade Bianche, primero en Roma Maxima, ganador del GP Miguel Induráin, quinto en la general del País Vasco, cuarto en la Amstel Gold Race, primero en Flecha Valona, segundo en Lieja y en la ruta del Sur; ganador del campeonato nacional de CRI y segundo en el nacional de ruta, Cuarto en el Tour de Francia, vencedor de la clásica de San Sebastián, y tercer cajón de la vuelta a España -en la que se hizo con dos etapas-. No es de extrañar que para alguien que gana en un año lo que muchos buenos ciclistas no ganan en toda su vida, el hecho de ganar su sexta medalla en los mundiales puede parecer algo casi normal, como si solamente estuviese cumpliendo con su obligación y con su oficio; como si conseguir una medalla fuese algo al alcance de todos. Qué mal acostumbrados estamos y cuánto se echará en falta estos éxitos en el futuro.

Será en el futuro próximo cuando destacará. entre otros, Michal Kwiatkowski, nuevo campeón del mundo. El joven polaco de 24 años atacó en la última vuelta, cuando nadie lo esperaba, en el primero de los dos descensos. Demostró que es uno de los ciclistas más potentes del mundo. Subió la última cota a la velocidad de un rayo y se lanzó en el descenso hasta la línea de llegada, con tiempo para dedicarle la victoria a su nación. Todo el equipo de Polonia colaboró en la victoria final. Esta selección de ciclistas muy inferiores, al menos en cuanto a nombres y palmarés -comparados con los grandes-, supo tener la fe para trabajar durante prácticamente toda la jornada, controlando las fugas y llevando el peso de la carrera. Un ambicioso trabajo que asumieron sin remilgos y que dio sus frutos. Kwiatkowski ya es historia del ciclismo; sus privilegiadas piernas y su buena cabeza le han hecho meritorio de vestir el maillot más bonito del mundo, y sin embargo su trayectoria no ha hecho más que comenzar. Un ciclista que es bueno en todos los terrenos y que seguirá mejorando.

Completó el podio final el australiano Simon Gerrans, a priori el que partía con más posibilidades a la victoria final por experiencia, momento de forma y por pertenecer a una de las selecciones más fuertes. Al final, su segundo puesto confirma que la carrera de la cita mundialista es incontrolable, y que si crees ser el más fuerte tienes que ir a todos los ataques. El campeón australiano sabe que ha perdido una magnífica oportunidad de coronarse como el rey del universo del pedal.

En cuanto a la organización, una vez más, España ha demostrado estar a la vanguardia con este Mundial de Ciclismo de Ponferrada 2014; una pequeña ciudad leonesa de unos 70.000 habitantes. Se ha podido observar una excelente estructura organizativa, un personal de voluntariado que duplicaba lo necesario y el apoyo de toda una comarca que se ha volcado con el acontecimiento.

Todos han aportado su granito de arena para ofrecer una imagen más que digna de la verdadera España, de la comarca de El Bierzo y de la ciudad de Ponferrada. La ciudad donde los templarios levantaron un excelso castillo para defender a los peregrinos es también a partir de ahora, y para siempre, la ciudad donde Sir Bradley Wiggins doblegó a Tony Martin para ser campeón del mundo en contrarreloj, el lugar donde la francesa Ferrand Prevot logró el título mundialista al ser la más rápida en el sprint final y la localidad que contempló a los que serán los ciclistas del futuro. Allí, el gigante polaco Michal Kwiatkowski unió por vez primera su nombre al de otros ciclistas de leyenda.

César Casas.

Redacción Olympo Deportivo.

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