Todos son cómplices

Todos son cómplices

Ha vuelto a ocurrir. La violencia, una vez más,  ha ensombrecido al fútbol; los violentos han vuelto a robarle el protagonismo al deporte.

Desde que ocurriesen los desagradables hechos el pasado sábado en los aledaños del Vicente Calderón, la prensa nacional ha puesto especial énfasis en toda la serie de acontecimientos derivados, y relacionados con la muerte de un seguidor radical del Deportivo de La Coruña.

Este jueves, el máximo dirigente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, se ha mostrado tajante ante los violentos, en La Mañana de Cope.  Advierte que se tomarán medidas de manera conjunta entre la Liga y la Real Federación Española de Fútbol, y que la falta de colaboración por parte de los clubes acarreará fuertes sanciones deportivas y económicas.

Hasta aquí todo parece dentro de la racionalidad, pero el hecho de que la violencia en el fútbol español haya tenido episodios más continuos que puntuales nos lleva a plantearnos si verdaderamente estas medidas -que aún deben llevarse a la práctica- llegan demasiado tarde.

Nos lo planteamos porque sabemos que todos conocen a los violentos, y de no ser así apostamos a que todos saben el camino para averiguar e identificar a aquellos individuos que utilizan el fútbol como excusa para verter de manera violenta su ideología política. Y cuando decimos todos hacemos referencia a clubes, fuerzas de seguridad e instituciones competentes, por ese orden. Todos son cómplices.

Son culpables de haber permitido que varios grupos de violentos hayan conformado en diferentes puntos de España organizaciones estructuradas y con un alto grado de influencia sobre los jóvenes, secuestrados ideológicamente a través del fútbol.

Una vez más se actúa tarde; cuando muere alguien, cuando hay víctimas, cuando las imágenes les sacan los colores ante la opinión pública. No es la primera vez que ocurre, ese es el gran problema.

El problema está ahí desde hace décadas. Y tildar ahora de violentos a todos los miembros o simpatizantes de una misma peña no hace más que aumentar la crispación entre un sector importante de cada club. Porque también hay que decirlo, no todos son violentos, y no todos los miembros de X peña organizan o acuden a peleas, simplemente pertenecen a esa peña por razones sentimentales, ligadas a una pasión llamada fútbol. Ellos cantan, animan y defienden sus colores, sin violencia. La única culpa que tienen es la de no haber obrado consecuentemente al haber sido testigo de los actos vandálicos de sus «compañeros», y no haber buscado apoyo para denunciarlos, por el bien del fútbol, por el bien de su propio club.

Todo nace de la propia conciencia social del individuo y acaba convirtiéndose en una bola de nieve de la que todos han sido partícipes, y que desgraciadamente no podrán destruir en tres días. Puede que no se peleen dentro o cerca de un estadio, pero nadie nos asegura que dejarán de organizarse quedadas en cualquier punto de España, porque están en libertad, y porque seguirán ahí

José Antonio Vega.

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José Antonio Vega. Director y Fundador de Olympo Deportivo.

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