Tim Duncan, un ‘pez gordo’ en la canasta

Tim Duncan, un ‘pez gordo’ en la canasta

Quiso ser nadador olímpico, pero un huracán destrozó la única piscina olímpica del lugar donde vivía. Lo intentó en el océano, pero tenía fobia a los tiburones. Su madre murió justo antes de cumplir 14 años, y la desgracia le empujó al baloncesto, deporte en el que pasará a la historia como uno de los grandes.

Duncan
Tim Duncan es el legendario dorsal 21 de los Spurs. | Foto: enstarz

[dropcap]T[/dropcap]imothy Theodore Duncan mira con orgullo su vitrina. Tras el cristal brillan cinco anillos de campeón de la NBA, algo que muy pocos baloncestistas poseen. Su gloria es la gloria de los Spurs de San Antonio; su escudo lo defiende desde 1997; a ellos les debe todo y a ellos le ha dado todo. Es leyenda viva de uno de los equipos más potentes de la mejor liga del mundo.

A sus cinco anillos hay que sumar tres MVP de las finales y dos premios al jugador más valioso de la competición. Y es que Tim siempre ha sido un chico sobresaliente, lo es con 40 años y también lo fue en su infancia. Esta se sitúa en la turística localidad de Christiansted, perteneciente a las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Allí vivía junto a sus padres, William y Lonce.

El pequeño Tim soñaba con ser un hombre pez; reinar en las grandes piscinas olímpicas del mundo y colgarse al cuello un dorado metal para ofrecer a su nación. Sus grandes dotes en el agua presagiaban un gran futuro para Duncan, pero todo cambió una mañana de 1989, cuando el Huracán Hugo azotó con fuerza su localidad natal y se llevó por delante la piscina en la que se entrenaba, la única de las Islas Vírgenes. Este desgraciado fenómeno meteorológico aún es recordado por muchos habitantes de las zonas afectadas, siendo el más costoso de la historia reciente de Norteamérica y arrebatando la vida a más de medio centenar de personas.

[bctt tweet=”Ostenta cinco anillos de campeón #NBA y tres #MVP de las finales” username=”OlympoDeportivo”]

Este hecho no hizo desistir en el intento a Duncan, que decidió adentrarse en el Océano Atlántico para continuar con su entrenamiento. Pero el problema con el que nadie contaba era la fobia que el joven tenía a los tiburones.

Las desgracias nunca vienen solas, debió aprender -prematuramente- Tim, al conocer un día antes del decimocuarto aniversario de su nacimiento la horrible noticia del fallecimiento de su madre, quien no pudo superar un cáncer de pecho. Así, de un día para otro, el joven que aspiraba a medallista olímpico se quedó sin madre y sin piscina. El dolor y la impotencia se instalaron en el corazón de este adolescente que vio amainada su pasión por el agua.

Con todo ello, e impulsado por la pareja de su hermana mayor, Tim encontró en el baloncesto una vía de escape a su dolor y un nuevo hobbie con el que cada día conectaba más. Tanto fue así que cuando se dio cuenta era la estrella de su instituto, el chico a seguir por todos. A pesar de no ser una sensación novedosa para él, Duncan se topó con la inesperada noticia de que había sido seleccionado por la Universidad de Wake Forest para seguir desarrollando sus habilidades como baloncestista. Llamaba la atención el poco tiempo que llevaba practicando el deporte de la canasta, pero aquello no sería impedimento para que 1992 fuese el primer gran año después de tanta desgracia.

El chico que llegó a Carolina del Norte procedente de una zona con escasa presencia en el baloncesto de élite no tenía la intención de pasar de puntillas sobre su nuevo hogar. Su adaptación fue tan ejemplar como su comportamiento, y su primer paso no fue más que el inicio de una brillante y legendaria carrera como profesional.

Irrupción en la NBA

En 1997, y tras ser nombrado All-American (mejor jugador amateur en su posición), Duncan recogió el premio que distingue al mejor jugador masculino de la NCAA (Asociación Nacional Atlética Colegial). De repente, Tim observó cómo su popularidad empezaba a ser considerada en el mundo en el que se había introducido como medio de distracción. Sus méritos se vieron recompensados ese mismo año, cuando le comunicaron que había sido nominado como jugador elegible en el Draft de la NBA.

Un nuevo Ala-Pívot llegaba a San Antonio. Juventud y proyección para un conjunto mermado de fracasos y de infortunios. Su integración a los Spurs estuvo marcada por el buen entendimiento con el jugador estrella del equipo, David Robinson, con quien formó una pareja que pasó a ser conocida popularmente como “Torres Gemelas”. Su titularidad indiscutible y sus excelentes números le llevaron a ser nombrado Rookie del año. Todo marchaba sobre ruedas para el joven novato.

Un año más tarde, Tim Duncan llevó a su equipo a ganar su primer anillo de campeón. Sus grandes aportaciones contribuyeron a que los de la Conferencia Oeste pasasen por encima de equipos como los Lakers o los Trail Blazers, así como vapulearon en la gran final a los Knicks de Nueva York, por 4-1.

Tim Duncan llevaba tan solo dos temporadas en la élite del deporte estadounidense, y ya se había coronado como campeón de la NBA. Ni en sus mejores sueños hubiese imaginado algo así.

En las temporadas siguientes, las estadísticas del jugador norteamericano fueron incrementándose, llegando hasta los 23,3 puntos de promedio anotador. Cuando Robinson se retiró de las canchas, en 2003, Tim Duncan pasó a ser el principal baluarte de su equipo, llamado a ser también una de las grandes estrellas de la selección nacional de cara a los compromisos internacionales, aunque las lesiones le impidieron brillar con ellos -quizás la única espina que pueda llevarse Tim de su carrera-.

https://www.youtube.com/watch?v=s2Svcmq_u1I

Los Spurs sumaron su tercer anillo de campeón de la mano de un inconmensurable Duncan, que anotó 25 puntos en el choque de desempate frente los Pistons de Detroit. Con ello entró en el selecto elenco de jugadores con tres o más de tres galardones de MVP de las finales (junto a Michael Jordan, Shaquille O’Neal y Magic Johnson).

El núcleo de la franquicia de San Antonio ha sido conformado en torno a la figura de este emblemático jugador, y jugadores como el francés Tony Parker también han colaborado mucho en la impresionante trayectoria que han cosechado en los últimos años. Cuatro finales y tres anillos más han llegado después de esa temporada 2004-05, haciendo que cada año sean uno de los máximos favoritos al título final. El quinto y último anillo hasta la fecha lo lograron ante los Heats de Miami, en una final que les sirvió como revancha del año anterior, donde cayeron ante un equipo repleto de estrellas. LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade pudieron una vez con ellos, pero no dos.

Con 40 años recién cumplidos, el dorsal número 21 de los Spurs de San Antonio encara una nueva edición de los Playoffs siendo desde la pasada semana el segundo jugador con más paridos disputados en ellos. Y lo hace con la lectura del que lo ha ganado todo y siente el deporte de otra manera. Por su mente pasa disfrutar con el juego mientras su cuerpo aguante y seguir aportando argumentos a favor de un equipo de leyenda. Tim Duncan quiso ser nadador olímpico, pero acabó entrando en el Olimpo de la canasta.

Un reportaje de José Antonio Vega para Olympo Deportivo Magazine. Suscríbete para seguir disfrutando de contenidos como este.
Compartir:
José Antonio Vega. Director y Fundador de Olympo Deportivo.

Comentarios 1

  1. Ignacio Ruiz
    Abr 25, 2016 Responder

    Muy chula la historia. Tim es de los que ya no quedan…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Instagram has returned invalid data.