Romero emerge de sus cenizas y lleva a Argentina a la final

Romero emerge de sus cenizas y lleva a Argentina a la final

Argentina jugará la final del Mundial de Brasil ante Alemania. Messi tendrá por fin la oportunidad de ganar su ansiada Copa del Mundo. Y lo hará gracias a la figura de su arquero, Sergio Romero. El empate a cero registrado durante los 120 minutos (90+30 de prórroga), en un partido insulso, poco vistoso y algo anodino por parte de ambos conjuntos, llevó el encuentro a la tanda de penaltis, donde Holanda demostró seguir gafada en los mundiales fallando dos lanzamientos, detenidos por Romero, y Argentina solventó con sangre fría la que le ha faltado durante todo este mes.

Ambos seleccionadores introdujeron novedades significativas en sus onces para la semifinal. Por un lado, Alejandro Sabella dio la titularidad obligada a Enzo Pérez en detrimento del lesionado Di María. Los presagios se confirmaron y la baja del ‘Fideo’ fue bastante sensible para los argentinos. Demichelis también fue el acompañante de Garay en la zaga y Rojo volvía al lateral zurdo tras cumplir un partido de sanción. El resto del equipo fue el mismo que ganó a Bélgica en cuartos.

Por su parte, Van Gaal, del que se ha hablado mucho durante los últimos días después de su inteligente cambio de porteros en los penaltis ante Costa Rica, repitió once respecto al partido anterior. Lo más reseñable fue la posición de Kuyt, ocupando todo el flanco diestro en una defensa de cinco hombres. Es realmente sorprendente la metamorfosis de este jugador, que ha pasado de ser delantero centro toda su carrera a reciclarse y aplicarse en tareas defensivas, corriendo por él y por todos sus compañeros allá en donde se le necesitaba.

El miedo a perder tan típico en las rondas finales de torneos de esta envergadura se apoderó en cierta manera de los dos equipos durante la primera mitad. Holanda cedió el protagonismo y la creación de juego a Argentina. La ‘naranja mecánica’ buscaba ser un equipo solidario en la presión y veloces al contragolpe con su correcaminos Robben. No funcionó demasiado bien el plan, pues el extremo holandés estuvo inédito durante toda la primera mitad, perdido entre el entramado defensivo de la Albiceleste. Tampoco apareció mucho más Messi, siempre bien vigilado por dos y hasta tres futbolistas neerlandeses.

Arjen Robben disputa un balón | FIFA.COM
Arjen Robben disputa un balón | FIFA.COM

Fue bastante significativo ver cómo Sneijder, muy sacrificado en pro del equipo y alejado de su hábitat natural, corrió detrás de Biglia, el encargado de dar salida limpia al juego argentino, para impedir que el jugador de la Lazio recibiera cómodo. Se notó de sobremanera la baja de Di María tanto en la presión como en la creación de juego.

La primera mitad dejó un sinsabor al espectador neutral. Ambos equipos, muy estudiados y con acercamientos tímidos a las áreas. Argentina monopolizó el cuero pero se topó con una Holanda sólida, como viene siendo habitual en este Mundial. La segunda parte obligó a que ambos conjuntos pusieran en juego más y expusieran más argumentos para llevarse el partido y acceder a la final.

Intenciones ahogadas

La fuerte lluvia empezó a arreciar sobre el césped de Sao Paulo, al mismo tiempo que empapaba la pólvora de Argentina y Holanda. El segundo tiempo fue un calco del primero: posesiones estériles, defensas imponiéndose a ataques y porteros viviendo tranquilamente sin sobresaltos. Tanto Robben como Messi seguían escondidos entre piernas rivales, sin movimientos de desmarque claros y con la bombilla bastante apagada.

El choque decepcionó bastante, sobre todo después de tener en la retina aún la exhibición y tortura sin precedentes de Alemania sobre Brasil. Cualquier partido comparado con ese perdería la comparación. Hasta el minuto 74 hubo que esperar para ver el primer tiro con cierto peligro del choque. La puntera derecha de Higuaín estrelló el balón en el lateral de la red. Nada serio. El encuentro requería que europeos y sudamericanos arriesgaran, buscaran el uno contra uno y se atrevieran más. La prórroga pareció la única solución para desempatar un encuentro muy tedioso y aburrido.

Sabella giró la cabeza buscando frescura en su banquillo y lo vio claro. Rodrigo Palacio y el reaparecido ‘Kun’ Agüero, a escena. Un fatigado Higuaín y Enzo Pérez, los sacrificados. Cabía esperar un centro del campo argentino más asociativo pero la tónica del partido no cambió. Holanda no tiró a puerta en los 90 minutos reglamentarios y nos fuimos de cabeza a un tiempo extra de treinta minutos que viendo el transcurso del partido parecía innegociable.

No obstante, a Mascherano le dio tiempo a ser el salvador argentino. Robben se coló en el área como un rayo y el disparo del ’11’ fue taponado por el jugador del Barcelona tirándose abajo, con Romero ya batido. Fue la última y mejor oportunidad del partido antes de la prórroga.

Sin fuerzas para intentar nada

El enorme cansancio acumulado en las piernas de los 22 protagonistas del partido evitó ver una prórroga visualmente atractiva o con ocasiones. Los holandeses parecían más enteros pero no terminaban de inquietar al ‘Chiquito’ Romero y el miedo a cometer un error que resultara decisivo pesaba mucho en la mente de seleccionadores y jugadores. Un mermado e irreconocible Van Persie dejó su sitio a Huntelaar. El cambio de nueves y de estilo de ariete abría un horizonte nuevo en el frente de ataque ‘oranje’, pero nada más lejos de la realidad.

Sin crear prácticamente peligro, Rodrigo Palacio tuvo una oportunidad clamorosa para haber desequilibrado la balanza, pero su cabezazo dentro del área lo blocó Cillesen, muy seguro. La prórroga cumplió las expectativas creadas a tenor de lo visto en el partido y resultó un combate nulo entre Holanda y Argentina, por lo que los once metros fueron jueces para discernir quién estaría en Maracaná el próximo domingo.

Un ‘Chiquito’ convertido en héroe

El fútbol es tan caprichoso que puede consagrar a un seleccionador después de lo que medio mundo veía como un error clamoroso y una tozudez fuera de lugar. Alejandro Sabella eligió como portero titular de su selección a Sergio Romero, un portero suplente durante todo un año en el Mónaco, obviando el temporadón y la campaña mediática a favor de la convocatoria de Willy Caballero.

Pues bien, los guantes de el ‘Chiquito’ Romero, como es conocido en su país, pusieron a la Albiceleste en la final del Mundial. El portero más discutido de Argentina detuvo dos lanzamientos de penalti a Vlaar y Sneijder que, unidos al 4/4 del equipo sudamericano desde los once metros, fue el artífice de la clasificación argentina para la final en Maracaná.

La feroz Alemania se medirá con la Argentina más pragmática que se recuerda en mucho tiempo, que no ha necesitado de un fútbol de altos quilates durante el torneo para disputarse el trono del fútbol mundial con los teutones, pero eso será otra dura batalla por librar.

Ficha Técnica:

Holanda: Cillesen; Kuyt, De Vrij, Vlaar, Martins Indi (Janmaat), Blind; De Jong (Clasie), Wijnaldum; Sneijder; Robben y Van Persie (Huntelaar).

Argentina: Romero; Zabaleta, Demichelis, Garay, Rojo; Biglia, Mascherano, Enzo Pérez (Palacio); Messi, Lavezzi (Maxi) e Higuaín (Agüero).

Árbitro: Çakir (turco): Amonestó con cartulina amarilla a Martins Indi, Huntelaar y Demichelis,

Alberto Ardila 

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Redacción Olympo Deportivo.

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