Rafa Benitez: la huella de ‘Il porco’

Rafa Benitez: la huella de ‘Il porco’

Italia ha sido siempre un país distinguido por lo pasional del carácter de su gente. Un pozo de talento y un gran almacén de trabajadores que, cuando ha sido necesario, no han dudado en abandonar el país y probar suerte a miles de kilómetros de su lugar de procedencia, pero nunca renegando de sus raíces por muy duro que les haya sido abandonar su patria.

Rafa Benitez
Foto: La Gazzetta.

La historia de Italia es una historia de desunión dentro de la unión. Su composición como país es relativamente reciente y, al igual que en España, su formación como Estado hizo que muchos de los habitantes de la península no quedaran del todo satisfechos y sus sentimientos nacionalistas no fueran todo lo fuertes que los gobernantes deseaban. Este es el caso un gran número de vecinos de Nápoles, entre otras ciudades de italiana, que consideran que la historia no ha sido justa con ellos y que Italia no les merece.

Los napolitanos se caracterizan, entre otras muchas cosas, por lo rígido de sus opiniones y sentimientos. Desde tiempos inmemoriales han optado por demostrarle al resto de Italia que la Campania (región en la que se encuentra Nápoles), en contra de sus opiniones, es una tierra rica en todos los aspectos. Uno de ellos, como no podía ser de otra forma, es el deportivo, en el que entra como requisito el fútbol.

Nápoles tuvo siempre un equipo que gozó con el apoyo de su gente pero que no acostumbraba a brillar. En Italia, las alabanzas, los títulos y el reconocimiento europeo y mundial siempre fueron para los clubes del norte del país, y extraño era ver a un equipo del sur alzándose con un trofeo u obteniendo una buena clasificación en liga de forma continuada durante varios años.

Con un proyecto ambicioso que contó con uno de los mejores jugadores de la historia, Diego Armando Maradona, el Napoli consiguió hacer historia y lograr su primer campeonato de Serie A, que además sería el primero logrado por una squadra del sur de Italia. Posteriormente, una Copa de la UEFA y otra liga aumentaron el palmares y el prestigio del conjunto partenopeo, que consiguió desterrar los complejos y, en un ejercicio más de orgullo napolitano, demostró a todo el país que existe vida, y por lo tanto fútbol, más abajo de Roma, que el Vesubio también puede explotar de alegría.

Una vez que se llega a la cima, lo difícil siempre es mantenerse. El vértigo se apoderó de la directiva azzurra y una pésima gestión provocó el derrumbe de la institución, que deambuló por las categorías de bronce y plata del fútbol transalpino durante varios años, en busca de un salvavidas al que agarrarse mientras los tifosi siempre ellos acompañaban a su equipo en los derbis regionales más humillantes que pudieran haber imaginado jamás.

La salvación llegó con Aurelio De Laurentiis, un empresario vinculado directamente al mundo del cine que se erigió en salvador del club y que hizo posible el regreso a la Serie A ya en la segunda parte de la primera década del siglo XXI. Mucha culpa tiene el presidente de que el club ahora esté totalmente saneado económicamente y además luche año sí y año también por obtener una plaza en la Champions League.

La llegada de Benitez

Gracias a sus inversiones, los aficionados del Napoli han podido ver en los últimos años a jugadores importantes vestir su camiseta con orgullo, y también han observado cómo un técnico legendario como Rafa Benítez se sentaba en el banquillo de San Paolo para hacer mejores aún las cifras logradas por Walter Mazzarri.

‘Il porco’, como cariñosamente llaman a Benítez en Nápoles, ha dicho recientemente adiós a la afición azzurra. Tras dos años en los que ha conseguido dos títulos con el equipo italiano pero en los que se le achaca haber fallado en momentos decisivos, Rafa se va con la música a otra parte. El Bernabéu, un teatro en cuyas butacas se sientan los críticos más exigentes del mundo, gozará o detestará sus acordes mientras que De Laurentiis buscará con ansiedad otro compositor que logre mantener al club que dirige con mimo, a la altura de una afición y de una ciudad que nunca defraudan. La historia vuelve a retar a la ciudad de Nápoles; media Italia espera el fracaso de don Aurelio.

*Un artículo realizado por Ignacio Pérez, participante del I Taller de Periodismo Deportivo especializado en Fútbol, que imparte Olympo Deportivo.
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Redacción Olympo Deportivo.

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