París-Roubaix: la carrera del infierno y del cielo

París-Roubaix: la carrera del infierno y del cielo

[dropcap]E[/dropcap]l 19 de Abril de 1896, el alemán Josef Fischer partió de París montado en bicicleta, y 10 horas más tarde llegó a Roubaix. Fue el primer ganador de “La Pascale”, de éste monumento al ciclismo, de la clásica entre las clásicas. Un matrimonio perfecto entre el ciclismo épico y el moderno. El próximo domingo. 13 de abril, el deporte tiene otra cita con la historia.

A finales del siglo XIX, los empresarios textiles Théodore Vienne y Maurice Perez crearon esta carrera con objeto de promocionar sus productos. Hasta el inicio de la Gran Guerra, en 1914, los franceses -de la mano de Garin, Lesna, Aucouturier o Lapize- dominaron casi por completo el palmarés. Curiosamente, la tendencia cambió en el periodo de entreguerras y tras la II Guerra Mundial, siendo Bélgica la nación que prácticamente se lleva todas las victorias, con Gaston Rebry como ganador en tres ocasiones. Fue en esa época donde la cita se convirtió en algo más que un evento deportivo. La dureza de los tramos de pavés, la habitual climatología adversa y, sobre todo, el final del recorrido junto a la frontera belga hicieron que el acontecimiento adoptase el sobrenombre que perdura hasta hoy: ‘El infierno del norte’. Los caminos empedrados que mandó construir Napoleón para asistir a sus ejércitos, y que un siglo después utilizaron los soldados de las guerras mundiales para ir al frente de batalla, pasaron a ser la senda de los participantes de la París-Roubaix. Los ciclistas avanzaban por esas veredas, rodeados de nada, de campos bombardeados, de ciudades fantasma, de un paisaje puramente infernal creado por la barbarie de los hombres.

En 1949 se produjo un hecho insólito, ya que hubo dos ganadores: André Mahé fue el primer corredor que cruzó la línea de meta, pero lo hizo después de que unos oficiales de carrera se equivocaran e hicieran entrar al velódromo al grupo que marchaba escapado por un lugar erróneo. Tuvieron incluso que entrar al Velódromo de Roubaix saltando con la bicicleta por las gradas. Serse Coppi, hermano del “Campeonísimo” Fausto Coppi, fue el primer ciclista que cruzó la meta entrando al velódromo por el lugar adecuado. Después de una gran polémica se decidió nombrar a los dos ciclistas ganadores. Pasaron los años y en 1958, el catalán Miguel Poblet -que falleció hace exactamente un año- rozó la hazaña al clasificarse segundo. En 1960 quedo tercero. A los españoles no se les ha dado muy bien esta cita. A parte de Poblet, tan solo Juan Antonio Flecha ha alcanzado el cajón en las ediciones de 2005, 2007 y 2010.

Justo un año después, en 1961, se produjo la primera de las victorias de uno de los grandes: Rik Van Looy. Este grandioso esprínter belga, dos veces campeón del mundo, fue el primero en ganar los cinco monumentos del ciclismo. Venció en más de 300 ocasiones a lo largo de su trayectoria, y tres veces en la París-Roubaix.

Otras tres victorias consiguió el gran Eddy Merckx, que no es poco, ya que fue coetáneo del gran dominador de la carrera, Roger De Vlaeminck, para unos bautizado como Señor París-Roubaix, y para otros el gitano. Sus cuatro victorias y nueve podios le confieren el distinguido título de hombre más laureado de la carrera, de ahí el primero de sus pseudónimos. Gitano le viene por su modo de vida austera, casi hippie, alejada de la parafernalia de una estrella del deporte. Solo otro grande como Francesco Moser (3 victorias consecutivas entre 1978 y 1980) pudo acabar con el dominio del belga.

La aparición de las retransmisiones televisivas, que permitían ver y oír en vivo el sufrimiento y cansancio de los participantes, estimularon la expansión de la popularidad de la carrera por todo el mundo. Los 50 kilómetros de pavés, el ingente público entregado, ciclistas envueltos en polvo y barro hasta volverse irreconocibles, múltiples caídas, averías por doquier… todo ello convierte a los ciclistas que finalizan en el velódromo descubierto de Roubaix en héroes, y al ganador, en leyenda.

La gloria la consiguieron muchos más, como los Kelly, Madiot, Duclos-Lassalle, Museeuw, y por último Boonen (4 victorias) y Cancellara (3 victorias). El domingo, ellos dos y muchos más se volverán a enfrentar con objeto de conseguir el preciado trofeo con forma de adoquín. Una réplica con idéntica forma a los miles que forman el camino de pavés que lleva a Roubaix, un camino perpetuo que seguirá ahí, soportando el peso de los ciclistas y de la historia.

Edición 2014

La edición número 112, como ha ocurrido en las últimas temporadas, presenta como favoritos a Tom Boonen (Omega Pharma-Quick Step) y Fabian Cancellara (Trek Factory Racing). Ambos tienen la gran oportunidad de seguir escribiendo su nombre en esta legendaria cita.

Posiblemente la rueda más vigilada, Fabian Cancellara, tendrá el reto de sumar su cuarta Roubaix y unirse así al selecto grupo que forman Boonen y Roger De Vlaeminck. Tras la victoria en Flandes del pasado domingo, podría hacerse con su tercer doblete Flandes/Roubaix en una misma temporada. Sin duda, ‘Spartacus’ es el claro favorito en el velódromo de Roubaix. Por otro lado, el belga Boonen, tras sufrir una caída en la edición pasada y tener un inicio de temporada un tanto irregular, tiene a su favor el contar con uno de los equipos más completos para este tipo de carreras. Compañeros como Terpstra, Stijn Vandenbergh o Stybar podrían llevar los galones de líder si fuese necesario. Una victoria más para Boonen le supondría la supremacía en solitario en ‘El infierno del norte’, con 5 victorias.

Otro corredor que dará de que hablar es el joven belga Vanmarcke (Belkin), que tras su dramático segundo puesto el año pasado y su tercera plaza el pasado domingo en Flandes, seguro estará entre los elegidos en los adoquines. Por su parte, la estrella eslovaca, Peter Sagan (Cannondale) viene de conquistar E3 Harelbeke, aunque parece que no se termina de entender del todo bien con los terrenos más exigentes del norte. Por su talento debemos de tenerle en cuenta en la nómina de posibles ganadores. Katusha se presentará en la salida con la experiencia de Paolini y la juventud de Alexander Kristoff -ganador en San Remo y quinto clasificado el año pasado-, que a buen seguro intentarán alcanzar el podio.

Un ilustre que se suma, de forma sorprendente para muchos, a competir en Roubaix es Sir Bradley Wiggins (Team Sky). Sin rumbo fijo desde 2012 y con constantes cambios de calendario, el británico fijó las clásicas del norte en sus citas de 2014. Tras una discreta 32º posición en Flandes – colaborando con Geraint Thomas y Boasson Hage-, causa bastante incertidumbre de cara al domingo.

T. Hushovd y  Van Avermaet del BMC Racing también merecen ser destacados como posibles protagonistas en la carrera, sobre todo el último -que cuajó un excelente Tour de Flandes llegando en segunda posición y está llamado a ser uno de los protagonistas en los próximos años en este terreno-.

Alfonso Benitez y César Casas.

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Redacción Olympo Deportivo.

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