Nadal: el tenista de las siete vidas

Nadal: el tenista de las siete vidas

Está de vuelta. Rafa Nadal es otra vez ese tenista capaz de lo imposible. Incasable y competitivo como ningún otro cuando el físico le responde, el balear ha obtenido el billete hasta la final del Open de Australia con una victoria para enmarcar frente a Grigor Dimitrov en cinco sets (6-3, 5-7, 7-6 (5), 6-7 (4) y 6-4).

Son varias las veces en las que se ha levantado después de un largo letargo y cuando más de uno ya le daba por acabado. Ya se habló en 2009 primero y 2012 después de que su tenis estaba caduco, pero en ese espacio de tiempo ganó tres veces Roland Garros y una en Australia, como en Wimbledon y en el US Open.

Sus winners y esa defensa del punto hasta la extenuación, que saca de quicio al mismísimo Roger Federer, vuelven a iluminar el juego de un deportista que puede hacer historia y precisamente ante el helvético. Y es que un segundo título en Melbourne, ya ganó aquí en 2009, puede elevarle al segundo escalón de la historia y le permitiría dejar atrás a Pete Sampras, con el que empata a 14 trofeos de Grand Slam.

Con balance a favor ante Federer

Sin el talento innato de Federer y sin el saque ni la volea de Sampras, puede escribir una nueva página dorada en su carrera. La suya es una historia de superación, la de un tenista diestro que aprendió a jugar con la izquierda para ser un mayor incordio para el resto. Y lo ha sido hasta el punto de contar con un 23-11 a favor frente a Federer, el considerado para muchos como el mejor de todos los tiempos. Además, afrontará la final con el papel de favorito según las apuestas de tenis en bet365.

Hace unos meses, lesionado y fuera del circuito, inaugura en compañía de Federer la Rafa Nadal Academy. En pleno acto de presentación, se le cuestionaba sobre la posibilidad de vivir uno de sus encuentros épicos contra Federer en una de las cuatro finales más importantes. Sin dudarlo, aseguró que habría una batalla futura entre ambos de este calibre. Y el nuevo episodio se escribirá en Australia. Será el primero desde el vivido en París en 2011 y que llevó al español hasta su noveno título de Roland Garros.

El resultado de poco importará. Los amantes del tenis se limitarán a disfrutar de dos estilos contrapuestos que han marcado una época y que se niegan a ceder el paso a las nuevas generaciones. Como a Nadal, ya se había jubilado de antemano a Federer, pero estará al otro lado de la red en condiciones de llegar a los 18 grandes. Tal vez lo más bonito de esta rivalidad es la admiración mutua que se profesan. No cualquiera puede decir que en su mayor adversario tiene a su principal fan, como le sucede a Nadal con Federer y viceversa. En reiteradas ocasiones Federer ha alabado al jugador capaz de hacerle perder la fe en su revés con ese driver de bote alto. ¿Lo hará en esta edición del Open de Australia? El domingo saldremos de dudas.

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Redacción Olympo Deportivo.

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