Más que clásicas, añejas

Más que clásicas, añejas

Alexander Kristoff. Foto | Gazzeta.
Alexander Kristoff. Foto | Gazzeta.

[dropcap]C[/dropcap]onocer de antemano el desarrollo de cualquier evento invita al desencanto del espectador. Así sucede con las primeras grandes clásicas de primavera: la Milán-San Remo y la Gante-Wevelgem. Su desenlace al sprint es tan obvio que provoca el rechazo de participar a muchos de los ciclistas de más renombre del pelotón internacional.

La carrera italiana varió el recorrido de los últimos años, presentando un trazado sin mordiente, sin puntos donde probar un ataque de garantías para romperla, convirtiéndose en un trazado de resistencia condenado a solucionarse entre un grupo multitudinario en meta.Tras los 294 kilómetros -solo alterados por la valentía del único inconformista que intentó cambiar lo imposible con un ataque lejos de meta, Vincenzo Nibali (Astana)-, la carrera finalizó con un gran conjunto de ciclistas en cabeza, los que resistieron la intensa lluvia que acompañó toda la jornada.Peter Sagan (Cannondale), máximo favorito, nada pudo hacer frente al poderío del ganador, el noruego Alexander Kristoff (Katusha). Perfectamente situado, el nórdico venció a sus rivales con una pasmosa facilidad. Un resignado Cancellara (Trek), que suma 4 pódiums consecutivos sin ganar, y un prodigioso Swift (Sky) le acompañaron en el cajón. La sorpresa positiva la protagonizó Juan José Lobato (Movistar), quien acabó cuarto en su primera participación. Lobato es muy rápido y valiente, y el talento que posee, sin duda, le traerá buenos resultados en próximas ocasiones.

Por otro lado, la otrora gran clásica de Gante se ha convertido en un entrenamiento de calidad para el Tour de Flandes. Con un recorrido cuya última cota se sitúa a más de 30 kilómetros de meta y un final llano, todos sabían que un ataque lejano para intentar conseguir la victoria era tan absurdo como intentar hacerse cosquillas a uno mismo. Probaron Amador (Movistar), Dillier (BMC) y Devolder (Trek), pero sin suerte de cara a la victoria. André Greipel (Lotto-Belisol), el a priori más rápido de los velocistas, se vio involucrado en una caída que le privó de la lucha por la victoria, llevándole, además, al hospital. John Degenkolb (Giant-shimano), ciclista de fuerza y velocidad demostradas, alzó los brazos en la meta por delante de Arnaud Demare (FDJ), el joven velocista francés que se codea con los mejores; y de Peter Sagan (Cannondale), tercero, que venía de ganar el gran premio E3 Harelbeke dos días antes. Precisamente, la carrera de Harelbeke ha recortado mucho terreno en popularidad a su hermana mayor de Gante.

No olvidemos que el espectáculo en la carrera lo pone el ciclista. Queda para los organizadores, por tanto, la labor de favorecer ese espectáculo con un itinerario atractivo, buscando un trazado para incentivar al mayor número de corredores de importancia, que busquen ampliar su palmarés con una carrera de prestigio. Mejores corredores implican más patrocinios, más espectadores, más popularidad y, generalmente, mayor diversión.

César Casas.

Redacción Olympo Deportivo.

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