La grandeza de la modestia: SC Paderborn

La grandeza de la modestia: SC Paderborn

Una de las cosas más preciadas que tiene el fútbol es su fama de ser caprichoso. Podríamos caer en cientos de tópicos balompédicos para explicar cómo un equipo recién ascendido y debutante en la Bundesliga alemana se encuentra liderando la clasificación, transcurridas ya cuatro jornadas del campeonato.

Quizás lo bello y recomendable sea disfrutar de esta oportunidad que el fútbol brinda al SC Paderborn, equipo de Renania del Norte-Westfalia, y no buscar porqués o pretextos que le resten mérito a una escuadra que la pasada temporada se puso entre ceja y ceja ascender a la máxima categoría del fútbol alemán con tan solo seis millones de euros de presupuesto, el más bajo de la segunda división germana.

El corazón de los 146.000 habitantes de la ciudad late más deprisa que nunca al comprobar cómo su equipo, modesto, sin estrellas ni grandes alardes, pero con ilusión y muchísimo trabajo, está consiguiendo pelear semana tras semana con conjuntos que, como poco, le triplican en presupuesto. Así se explica que durante las últimas fechas los periódicos se agotasen en todos los quioscos de la localidad.

Encabezar una liga tan competida como la Bundesliga con ocho puntos siendo un recién ascendido podría adquirir más mérito si tenemos en cuenta que el SC Paderborn no tiene ciudad deportiva propia. Además, su estadio, el Benteler Arena, tiene capacidad para 15.300 espectadores y un aparcamiento para 1.900 bicicletas, medio de transporte preferido de los habitantes de esta región que viven en una nube gracias a las últimas actuaciones de sus futbolistas.

El trabajo y el tesón tiran puertas abajo

La historia del SC Paderborn cambió cuando hace diecisiete años  Wilfried Finke, un empresario de la región, dueño de una cadena de tiendas de muebles con una facturación de 300 millones de euros anuales, decidiera presidirlo y fuera dándole forma poco a poco, siempre adecuándose y ciñéndose a unos límites presupuestarios feroces y férreos.

El líder carismático que todo club necesita para dar empuje a sus jugadores y afición es Andre Breitenreiter, un jovencísimo técnico de cuarenta años que en su primera temporada logró ascender a este modesto equipo y que en su primera campaña en la élite sueña con mantenerlo con desahogo, sin tener que sufrir hasta el final.

Si de por sí su humildad y modestia, clásicas de un conjunto que nunca ha jugado entre los grandes, ya son un hándicap para la consecución de sus objetivos, también cabe destacar que el SC Paderborn tiene una deuda de 4,6 millones de euros que aspiran a ir liquidando conforme avance el campeonato. Esta circunstancia les hizo firmar este verano a jugadores prácticamente en su totalidad alemanes y con exigencias salariales bajas.

Su refuerzo estrella fue Moritz Stoppelkam, un mediocentro diestro cifrado en tan solo 700.000 euros. Precisamente este fue el autor el pasado fin de semana del gol más lejano de la historia de la Bundesliga, que se dice pronto, con un latigazo desde 81,98 metros de distancia. Tampoco hay que perder de vista a otro de sus fichajes, Kachunga, capaz de correr 30 metros en 3,91 segundos y autor de tres goles en las cuatro primeras jornadas.

Breitenreiter ha conformado un equipo sólido y muy solidario línea por línea, con confianza plena en jugadores alemanes, conocedores de las circunstancias y pormenores de la Bundesliga. Solo hay un español en la plantilla, Rafa López –ex del Getafe CF-, pero que no termina de tener protagonismo.

La idea del técnico alemán es la de dominar a la perfección las facetas primarias del juego para obtener el éxito: disciplina, orden, trabajo defensivo y la correcta e inteligente colocación de sus hombres sobre el verde. El contragolpe es el mejor argumento del Paderborn y es con el que ha sorprendido a los rivales que se han puesto por delante hasta el momento. Su monumental derroche físico se ve plasmado en los 115 kilómetros de media que recorren sus jugadores por partido.

¿Y ahora, qué?

El buen comienzo de competiciones del cuadro teutón solo admite para su entrenador y afición un solo escenario: lograr la salvación lo antes posibles siendo conscientes de las tremendas limitaciones y diferencias que tienen con gigantes del balompié germano como el Bayern de Múnich, Borussia Dortmund, Schalke 04 o Bayer Leverkusen, siendo este último el dominador de Renania del Norte-Westfalia.

La andadura ha empezado con buen pie, pero también puede llegar a ser un arma de doble filo, ya que lo difícil no es llegar, es mantenerse en la cima; y hablando de cimas y de cumbres borrascosas, hoy se medirán al Bayern, líder de la liga en 653 ocasiones frente a una del SC Paderborn, de un Guardiola que ya ha confesado públicamente su admiración por este modesto equipo  y ha avisado de la posibilidad de que dinamite el Allianz Arena. El sueño continúa y la ilusión no cesa.

Alberto Ardila

Compartir:
Redacción Olympo Deportivo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Instagram has returned invalid data.