La fiabilidad alemana no pasa por sus mejores días

La fiabilidad alemana no pasa por sus mejores días

Alemania celebra el gol | FIFA.COM
Alemania celebra el gol | FIFA.COM

Alemania se ha clasificado para las semifinales del Mundial -por cuarta vez consecutiva- tras derrotar por un 0-1 a una Francia cuyos argumentos y fútbol merecieron mucho más de lo que el electrónico reflejó al final. Un tanto de Matt Hummels en una jugada a balón parado fue suficiente para decantar la eliminatoria del lado teutón.

«El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre ganan los alemanes». Esta frase acuñada hace varias décadas por Gary Lineker ha tenido este viernes su ejemplo más claro sobre el césped de Maracaná. Alemania ha hecho gala de la clásica fiabilidad ganadora que se le presupone, aunque lo ha hecho como el alumno que no se quiere esforzar demasiado, amparada en la ley del mínimo esfuerzo.

Hace tiempo que el juego de los de Joachim Löw no convence a nadie, pero lo cierto es que con brillo o sin él, van quemando etapas hasta llegar a la gran final. El seleccionador germano puso en liza un once con varias novedades, debido a la gripe que sufrían varios jugadores. Mertesacker, Mustafi y Götze perdieron su sitio en detrimento de Hummels, Khedira y Klose. Lahm recuperó su posición en el flanco diestro, mandando a Boateng al centro de la zaga.

Didier Deschamps deshizo la pareja de nueves formada por Benzema y Giroud para dar entrada a un eléctrico Griezmann, que ha dejado grandes detalles en este Mundial de lo buen jugador que es, pero sobre todo, de lo que puede llegar a ser con confianza. El resto del equipo fue el mismo que viene poniendo en liza durante todo el torneo.

Viendo los onces presentados por ambas selecciones, uno se dio cuenta pronto de que la batalla del centro del campo iba a resultar clave para ver quién saldría victorioso del choque.  En pocos metros coincidieron en el día de hoy varios de los jugadores más potentes de Europa. Por un lado, Kroos -pretendido por el Real Madrid-, Khedira y Schweinsteiger. Por el otro, Pogba, Matuidi y Cabaye. Se escribe pronto.

Los primeros instantes del choque respondieron a lo esperado. Una Alemania ‘mandona’ con el balón en los pies y una Francia bien plantada atrás esperando una transición rápida de sus hombres más rápidos, Griezmann y Valbuena. Pese al dominio hermano, fue Benzema quien avisó pronto que los galos tenían hambre, con un disparo que se desviado por poco.

El guante de Toni Kroos

Poco le iba a durar el susto a Alemania, ya que en una falta sin aparente peligro y muy alejada de la frontal, Kroos cogió el balón con mimo y lo golpeó con una precisión milimétrica, para ponerlo justo en la cabeza de Matt Hummels, que entró con todo quitándose de encima a Varane y con un soberbio testarazo puso el 0-1 en el marcador.  Aquí, en el minuto doce, se acabaron las ocasiones de gran peligro para Alemania durante el partido.

El gol alemán fue un terrible mazazo para los intereses galos, a quienes les costó sobreponerse bastante. Sin embargo, poco a poco se fueron reactivando, con un Benzema muy solidario en la recepción de balón y con sus extremos poniendo en apuros por velocidad a Lahm y a Höwedes.  Lo probó Valbuena desde dentro del área pero se encontró con las manos de Neuer.

Con dominio y mejores intenciones francesas acabó la primera parte y comenzó la segunda. Alemania mostró peor cara durante el segundo acto, y por momentos se mostró como un equipo sin ideas, al que le costaba horrores mantener la posesión y que perdía balones con demasiada facilidad. Özil siguió acentuando su tremenda irregularidad durante el campeonato y no se ofreció prácticamente nada durante los noventa minutos.

Francia seguía coleccionando acercamientos peligrosos a la meta de Neuer. Primero fue Varane con un remate con la testa y luego Benzema con un disparo blando.

Löw busca la reacción

El preparador alemán no lo veía claro y varió su esquema para dar entrada a su jugador más revulsivo durante este Mundial, André Schürrle. Klose fue el sacrificado. No fue el partido del mítico delantero alemán, que no pudo anotar el gol que terminase de engrandecer su leyenda, bien frenado por Sakho.

Deschamps también movió ficha, pero por obligación. Giroud y Rémy salieron a escena, para acabar jugando el encuentro con cinco arriba.  Entre tanto y con Francia volcada, aparecieron los huecos y las contras de la ‘Mannschaft’. Lloris apareció para evitar el 0-2 en un contragolpe finalizado rematadamente mal por Schürrle.

Francia murió con las botas puestas, apostando el todo por el todo y con más argumentos que Alemania. Benzema tuvo en el minuto 94 el empate, pero apareció la mano salvadora de Neuer para desviar un balón que se colaba por la escuadra.  Fue la tónica general de un partido en el que a los ‘gallos’ les faltó acierto de principio a fin y en el que la experiencia alemana fue un extra que desequilibró la balanza, eso sí, aliados levemente con la diosa fortuna.

Alberto Ardila

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Redacción Olympo Deportivo.

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