Brasil, Checoslovaquia y la Batalla de Burdeos

Brasil, Checoslovaquia y la Batalla de Burdeos

Con Austria recién anexionada a Alemania, el fantasma de los totalitarismos de fondo y la II Guerra Mundial al final del túnel, a Francia se le adjudicó el Mundial de 1938. No lo acabaron de entender en Latinoamérica, donde creían que lo justo hubiese sido dárselo a Argentina. Como protesta, hubo países que se negaron a participar en el campeonato, y Brasil fue el único representante de Sudamérica.

La selección brasileña, junto con la de Checoslovaquia, fue la protagonista del torneo, no solo por la exhibición táctica y de “jogo bonito” que dieron, ni por el olfato goleador de Leonidas -que acabó siendo el máximo artillero-, sino por protagonizar lo que  a la postre se conocería como la Batalla de Burdeos.

En el primer partido, Brasil se impuso a Polonia por la mínima (6-5), con póquer del ‘Diamante Negro’, Leonidas, incluido, mientras que Checoslovaquia había goleado a Holanda (3-0).

El 12 de junio, las dos ganadoras se dieron cita en el Stade du Parc Lescure para disputar los cuartos de final, aunque el partido no destacó precisamente por el juego mostrado, sino más bien por lo contrario.

Brasil salió con Walter Goulart, Afonsinho, Domingos Da Guia, Hércules, Leonidas, Lopes, Machado, Martim, Peracio, Romeu y Zezé. Por su parte, Meissner apostó por Planicka, Puc, Daucik, Riha, Boucek, Burgr, Kostalek, Ludl, Simunek, Nejedly y Kopecky.

Antes del choque, el seleccionador Ademar Pimenta advirtió a los suyos: “Que Nejedly no toque la pelota”, y tan en serio se lo tomó su marcador, Zezé, que le fracturó el tobillo. Dado que por aquel entonces no estaban permitidos los cambios, el neerlandés decidió seguir en el terreno de juego, donde más tarde resultaría decisivo.

El encuentro se convirtió en una auténtica batalla campal, en la que tanto Zezé como Riha y Machado fueron enviados a los vestuarios antes de tiempo, estos dos últimos por enzarzarse en una pelea en el minuto 89. También hubo problemas en la portería checa, en la que un choque hizo que Planicka jugase con la clavícula rota casi todo el tiempo.

Leonidas hizo el 1-0 a la media hora de partido y el lesionado Nejedly empató de penalti pasada la hora. Con el 1-1 se llegó al final de los 90 minutos, a los que se añadieron 30 más. Como no hubo desempate, ambos equipos volvieron a citarse 48 horas después para decidir el ganador, con el problema de que, entre lesionados y expulsados, Pimenta solo pudo disponer de dos jugadores de los 11 que habían jugado dos días antes: Walter y Leonidas.

Después de que Kopecky adelantase a los checos en la primera mitad, Leonidas inició la remontada  en el 57′, la cual culminó Roberto unos minutos más tarde, al hacer el 2-1 definitivo.

El enorme esfuerzo y la dureza de la eliminatoria hizo que el Gobierno brasileño decretase el día como festivo nacional. No obstante, duró poco la alegría. El esfuerzo de los dos partidos hizo mella en los jugadores, que cayeron en semifinales contra Italia, selección que se convirtió en la primera bicampeona mundial. Pero eso ya es otra historia…

Rocío Bonachera Escribano.

Cofundadora de Olympo Deportivo. Periodista, máster en periodismo deportivo e inmersa en el Social Media.

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