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José Luis Maury: “A veces me arrastraba por el campo de golf, pero era mi única vía de escape”

Cuando tenía 14 años le diagnosticaron poliposis múltiple familiar, una enfermedad hereditaria catalogada como rara que suele presentar degeneración maligna. A los 35 años se le desarrolló el tumor, causándole la necesidad de ser trasplantado de intestino.

José Luis Maury

Por desgracia, los padres de José Luis Maury ya habían pasado por eso anteriormente. Su hermana no logró sobrevivir, a pesar de los tres trasplantes de intestino que le realizaron. Nunca dejó de luchar. Y de esa lucha hizo su forma de vida este aragonés que durante los próximos días participará en sus primeros Juegos Mundiales de Trasplantados.

Pregunta. Cuéntenos qué se le pasa por la cabeza cuando le comunican que necesitaba un trasplante.

Respuesta. Mi hermana fue el primer caso de trasplante de intestino en España. Es cierto que cuando te lo dicen se te viene el mundo encima. No fue posible esa cirugía que le hicieron a ella, la única opción era el trasplante. Yo en ese momento estaba bien, mi calidad de vida era buena, así que era cuestión de esperar a estar en la situación de mi hermana o adelantarme y recibir el trasplante.

Lo pensé mucho, porque lo normal es que cuando te propongan un trasplante sea para mejorar tu calidad de vida, y yo, como digo, estaba bien. Se te derrumba el mundo y te hace reflexionar en lo que es la vida y lo fácil que se te puede ir.

P. A partir de ahí, ¿cómo se desarrollan los acontecimientos?

R. Me trasplantan en 2005, estoy más de un año ingresado, con numerosos problemas y rechazos, ya que es un tipo de trasplante muy complicado. La calidad de vida que te queda es mala, pero por suerte o por desgracia  hay pocos casos, en España solo somos 14 o 15 solamente. Me acarreó muchos problemas: metástasis, tiroides, melanomas en la piel… salía de una y entraba en otra.

Pero esa lucha de mi hermana nos ayudó bastante. Mi lema es que siempre hay alguien peor, y ella estaba peor. Cuando a ella le pasó tenía 25 años, tenía un tumor enorme en el abdomen, era un monstruo. Tanto que se lo descubren en una revisión ginecológica. Estuvo 5 años ingresada, tan solo estuvo fuera del hospital un día. Así que la lucha diaria por salir adelante era firme. Yo lo heredé de ella.

P. Los médicos le recomiendan una vida tranquila.

R. Al ser este tipo de trasplante te tienen metido en una burbuja, su máxima era “tienes que comer y descansar”. Pesaba 70 kilos cuando entré, y cuando salí pesaba 43 kilos. Tuve que aprender a comer, por así decirlo. A basé de puré solo. Y sin hambre, solo por obligación.

P. ¿Cuánto tiempo pasa desde que le recomiendan eso hasta que empieza a practicar deporte?

R. Bueno, yo antes de todo eso jugaba al golf y al pádel. Cuando salí con ese peso difícilmente podía mantenerme en pie, pero poco a poco fui reponiéndome. Entre medio pasaron 10 cirugías, quimios, metástasis. Teniendo en cuenta todo eso, y que he llegado a hacer deporte durante tratamiento de quimioterapia… a veces me arrastraba por el campo de golf, pero era la única vía de escape para desconectar de toda la situación, era el ratillo de jugar al golf, con más o menos preparación física. Durante ese rato te olvidad de médicos y de todo, te recarga las pilas.

El hecho de que haya gente que se refleje en ti, que les puedas hacer ver que se puede salir adelante, a pesar de que tiene muchos problemas… ese es mi único objetivo, que la sociedad sepa que existe este tipo de trasplante. Y que la gente que lo espera vea que hay una salida. Qué mejor orgullo que concienciar a la gente de que lo vean como algo que tiene salida.

P. Es la primera vez que participará en unos Juegos Mundiales de Trasplantados, ¿no?

R. Sí, hace 2 años iba a competir pero por problemas de salud no pude asistir. Estos son mis primeros Juegos. Anteriormente he participado en campeonatos de España. Pero este año tenía que coger este tren, ilusionarme y prepararme. Yo no soy de Málaga, pero sí toda mi familia, así que me siento como un malagueño más. Es como estar más en casa todavía. Es un plus. Es increíble lo que te ayuda esto.

P. ¿Qué espera de los Juegos?

R. Para mí es un orgullo, porque estoy ilusionado de conseguir una medalla, qué mejor regalo. Pero el hecho de estar con mis compañeros, de que la gente se conciencie de que la donación es la vida es lo principal. Me considero un privilegiado de la vida, me ha tocado esto, pero estoy, tengo que disfrutar de lo que tengo, de cada rayo de luz. Los Juegos los vivo con mucha entrega. Quiero disfrutar, participar y conocer a mucha gente.

P. ¿Algún consejo que quiera transmitir a quienes dudan en ser trasplantado o ser donante? Es usted un ejemplo

R. Hay mucha gente que siente ese miedo. Yo te habló de candidatos a intestino. El tema es que la gente no sabe a lo que van porque van a ciegas. A mi esta anécdota me marcó: En la sala de espera conocí a una chica árabe que vive en Valencia. Tengo entendido que es una princesa. Ella vino para decir que no quería ser trasplantada, que se aguantaba. Me pregunta si estaba esperando un trasplante y cuando lo digo que soy trasplantado de intestino se le cayó una lágrima por la mejilla. Hasta tal punto que cuando entré en consulta me dijo el médico que qué le había hecho a esta chica. Que habría obrado un milagro. “Ha sido verte y decir que sí, nosotros llevamos mucho tiempo intentando convencerla”. Solo por eso merece la pena toda esta lucha. Ese día lo sentí como uno de los más felices de mi vida. Mi único espejo era mi hermana, y no salió bien. Ahora esta chica siempre me da las gracias por hacerle cambiar de opinión. Hay gente que me llama y me pregunta las dudas. El poder ayudar a esta gente me hace sentir un privilegiado.

A mí me dijeron que no comiese fibra porque me vendría mal, pues ya he demostrado que la fibra y la verdura hace el efecto contrario que a una persona no trasplantada. Ellos no lo sabían, así que estoy ayudando en parte a que se conozca más sobre esto. Yo me pruebo, me tomo mi cervecita. No me quito ni un solo capricho, siempre dentro de un límite. Porque hoy estoy aquí pero mañana no lo sé. Tengo dos opciones, o me ahogo en un vaso de agua o miro hacia adelante, yo soy de los segundos. Y soy creyente, tengo mucha fe y quizás eso también me ayude.

Una entrevista de José Antonio Vega. Puedes leer más sobre los Juegos Mundiales de Trasplantados en #OlympoDeportivo19.

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