Hoy te quiero más que ayer, baloncesto

Hoy te quiero más que ayer, baloncesto

El día más duro deportivamente hablando que recuerdo en muchísimos años. Incluso por encima de cuando mi trabajo estaba en la pista. Y creo que solo hay una explicación: habíamos ido a dormir en la cama más bonita posible, con el mejor colchón y almohada del mercado, y nos tiraron de ella sin apenas haber metido los dos pies dentro. Imposible dormir. El sueño se había destrozado en pedazos. Muchos pedazos, tantos que por mucho que se barra hasta pasados varios días corres el riesgo de seguir cortándote.

El sueño no era llegar a la final, ni ganarle a Estados Unidos. Ni siquiera era que se hablase un poquito más de baloncesto. El sueño era poder despedir a la generación más grande que ha dado este país en el deporte baloncestístico como se merecía; entre aplausos, entre lágrimas. Entre todos (los pocos) los que formamos esta familia de baloncesto por encima de todo. Y que ellos se sintieran, una vez más, la mitad de felices que nos hemos sentido el resto cuando los hemos visto jugar como auténticos dioses, creyendo que eso era imposible que lo estuviesen viendo nuestros ojos.

Se acabó. Era el momento y no llegó. No habrá otro igual; quizás parecido, pero nunca igual. En casa, con tu gente, con los mejores jugadores posibles. Puede que solo faltase el mejor director de orquesta, y ese no estaba. Pero tonto de mí, entrenador que soy, nunca pensé que cuando llegasen los problemas Navarro y Pau no sabrían solucionarlos. Enamorado, más bien, de un talento descomunal al que su deporte los ha tratado muy bien, como merecen, pero que anoche les cobró todas las malas de una sola.

Aún así, baloncesto, hay que quererte. Porque pasa que ayer los franceses vivieron un sueño inimaginable. Y los que no tuviesen el corazón ayer en ninguna bandera, comprobaron que en este deporte hasta que no suena la bocina final no puedes apostarte ni una pestaña, porque corres serio riesgo de perderla.

Ya lo dijo aquel y yo la hice mía: “El baloncesto es lo más importante de las cosas que menos importan en la vida”. Y qué jodido ha sido levantarse hoy en el mundo de las cosas que menos importan.

Recta final del torneo

Con la “sorpresa” de Serbia eliminando a Brasil y, sobre todo, la de Francia haciendo lo propio con España, la recta final del campeonato se ha puesto muy interesante. Estados Unidos, si cabe con la eliminación de España, sigue siendo la gran favorita al título. Sin duda, el partido entre Serbia y Francia de semifinales será el más atractivo (salvo que Lituania le complique la vida en exceso a los norteamericanos). Ese partido dará un premio merecidísimo a uno de los dos equipos que más han crecido a lo largo del torneo. Y a partir de ahí, a soñar.

Cualquiera que sea el orden (colocando a USA en el oro) de las medallas será bien recibida por los premiados, puesto que al comienzo del torneo eran otras las que se postulaban como favoritas a subirse a los cajones de las medallas.

Daniel Rguez. Pacheco.

Redacción Olympo Deportivo.

Comentarios 2

  1. Candi
    Sep 12, 2014 Responder

    Esto es periodismo en3D. Las palabras se vuelven imagenes .Vives el baloncesto y eres capaz de tocar la fibra de quienes apreciamos algo bien dicho. ¡¡ Aúpa periodista !

  2. Reyes
    Sep 12, 2014 Responder

    Gracias por expresar de forma tan emotiva y sensata lo que sentimos «esa «noche todos los que amamos el baloncesto. El baloncesto no solo es un deporte, es una escuela para la vida. Queremos seguir perteneciendo a esta bendita escuela que tanto nos ha hecho disfrutar. Ahora toca curarse los cortes. Pero con artículos como este
    lo conseguiremos pronto.

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