Historias del vóley

Historias del vóley

[dropcap]C[/dropcap]uando hace unas semanas Olympo Deportivo se adentró en el corazón del Club Voleibol Madrid no solo se topó con un modelo diferente de gestión, también se encontró con un equipo humano que lo hace posible. El regreso a la génesis de este deporte implica centrar la atención en los verdaderos protagonistas, los deportistas. En este caso en ellas, jugadoras de la Superliga 2 a las que el destino quiso juntar para formar parte de la primera plantilla del único equipo del centro de Madrid.

Paola, Vane y Ane son tres de las jugadoras más destacadas de un plantel que está pasado con nota su primer periplo en el voleibol nacional. Sus historias podrían corresponderse con las de cualquier otra chica que cada semana dedica sus esfuerzos a entrenarse y compaginar su pasión con su vida laboral o académica, y que cada sábado lucha por hacer lo mejor posible su trabajo dentro de la pista. Un trabajo silencioso, porque casi nadie les da voz, pero no por ello con menos valor. Sus victorias y sus derrotas les afectan tanto como a cualquier otro deportista de élite. Y aunque no salgan en los periódicos, sus familias están igualmente orgullosas.

Tras una sufrida victoria frente al UCAM Murcia en el Centro Deportivo Vallehermoso, el optimismo y la satisfacción reina en nuestras protagonistas. La primera de ellas es Paola Ramírez, receptora y gran sostén de su equipo. «Empecé jugando con 15 años en una liga de la sierra, porque antes hacía otros deportes como la gimnasia rítmica. Mi prima comenzó con el vóley y a raíz de eso me apunté con ella», confiesa. Tan pronto desplegó sus virtudes sobre la pista que en su primer año su entrenador le llevó a un equipo federado. «Desde eso he estado en varios clubes, en los que he ido aprendiendo hasta llegar aquí, gracias a la capitana, amiga mía».

Una capitana que se llama Vane Rubio y que es una de las más experimentadas de la categoría. «Yo llegué al voleibol hace muchísimos años, cuando salían en la tele los dibujos de Juana y Sergio (risas). Ahí me empecé a apuntar. Compaginaba el voleibol con la gimnasia rítmica, pero me gustaba muchísimo el deporte en equipo, así que me apunté en el cole, y me entrenaba mi padre -que no tenía ni idea ni le gustaba el vóley-«, recuerda antes de añadir que empezó a jugar y se estrenó como federada en la categoría de Cadetes. «Fue en Coslada, y desde entonces he estado en muchos equipos de Madrid, hasta acabar aquí», apunta.

En cuanto al ambiente que se vive en Chamberí, Vane es tajante: «Es muy emocionante lo que se vive en el Vallehermoso. Se me ponen los vellos de punta, porque viene muchísima gente a vernos. Hemos creado una afición que desconocíamos que había en Madrid por este deporte, porque yo he jugado en otros clubes donde la grada estaba vacía,  y ver aquí partidos con 350 personas en la grada es muy emocionante. Se siente desde dentro. En un partido de vóley llenar una grada es muy difícil».

«Yo ya tengo 34 años, soy de las veteranas. Estaré aquí hasta que el cuerpo aguante, pero mi objetivo es abrirle paso a las jovencitas, porque este club es para ellas. Nuestra idea es que sea la cantera la que tire del equipo. Es la que tiene que jugar», admite la central.

La tercera en discordia es la joven Ane Cengotitabengoa , que juega de opuesta y que es una de las grandes promesas del voleibol nacional. Su afición por el vóley le llegó «hace relativamente poco». «Este es mi quinto año. Antes había jugado a otros deportes, como el fútbol o el baloncesto, pero yo creo que como se me daban mal todos fui probando hasta que di con el vóley (risas). Me gustó y me divertía con mis amigas. Ahí empezamos», desvela.

«A Madrid llegué esta temporada, coincidiendo con mi primer año de universidad (estudia dercho). Yo soy de Miranda del Ebro, por lo que para estudiar te tienes que  ir. Tenía opciones más cercanas, como Logroño o Vitoria, pero yo quería compaginar el voleibol con el estudio. Llevaba ya unos años en Superliga sin jugar; quería jugar, me llegó la oferta y no me lo pensé mucho», explica.

Por último, y cuestionada por su referente en este deporte, Ane no lo dudó: «Cuando era pequeña me llevaron a ver un partido de Superliga -sin saber lo que era- y me fijé en Pepo Garrido, ya retirada. Siepre ñlevo el numero 4 por ella».

Paola, Vane y Ane, de izq. a derecha.
Paola, Vane y Ane, de izquireda a derecha.
José Antonio Vega. Director y Fundador de Olympo Deportivo.

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