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Fabio Aru llega tarde para quedarse

Fabio Aru llega tarde para quedarse

Soñar está al alcance de todos, y desde que las personas tienen uso de razón suelen empezar a fantasear y a luchar por hacer realidad aquello que más desean, aunque no todas las grandes estrellas tenían tan clara su futura profesión. Este es el caso de Fabio Aru, que no soñaba desde pequeño con ganar una Vuelta a España ni con ser ciclista profesional, ya que por su cabeza pasaban los estudios y triunfar en otros deportes como el tenis o el fútbol. La bicicleta la cogía para ir a entrenar en las citadas disciplinas, pues era mucho más rápido que tener que ir andando. Pero todo cambió a los 15 años, cuando el joven italiano se apasionó por la ‘mountain bike’ y el ‘ciclocross’.

Encima de las dos ruedas, el de San Gavino Monreale (Cerdeña) empezó a dejar claro que su presente y su futuro estaban ahí, montado en una bici y compitiendo sin parar. Tras estar tres años en ‘mountain bike’ y ‘ciclocross’, sus técnicos de la selección de Italia de ‘ciclocross’ veían en él unas características que se adaptaban más a otro tipo de ciclismo, y ya le dijeron que su cuerpo y su manera de competir presagiaban en él un gran escalador. Con 18 años, y tras terminar el bachillerato, Aru debía decidir si empezar una carrera universitaria o centrarse en el ciclismo para intentar llegar lo más lejos posible. El gran apoyo de su familia fue clave en esta decisión, ya que a pesar de que sus padres siempre le habían dicho que estudiar era clave, también confiaban plenamente en él y sabían que podía alcanzar todas las metas que se propusiera.

Con el Palazzago corrió desde 2009 hasta el 1 de agosto de 2012, fecha en la que se incorporó al Astana como ‘stagiaire’. Ya estaba en uno de los equipos más potentes y ya había corregido aquello en lo que no era tan bueno. “Sufrí al principio para rodar en grupo. En ‘mountain bike’ y ‘ciclocross’ iba prácticamente solo, y de repente me encontré con la carretera y el pelotón. Con el paso del tiempo he ganado habilidad”, comentó recientemente en una entrevista para El País.

En 2013 le tocó dejarse la piel para que su compañero y compatriota Vicenzo Nibali pudiera hacerse con el Giro de Italia, pero Aru no tardaría mucho en cambiar ese rol. Ese mismo año decidió mudarse a Lugano para residir cerca de Nibali y del español Alberto Contador, por el que siente una admiración enorme: “Es mi ídolo. Yo me iniciaba en este deporte y Alberto ganaba Grandes al ataque, siempre supuso un estímulo poder imitarle”. Con el espejo del corredor de Pinto, en 2014 logró el tercer puesto en la gran ronda italiana. Rápidamente todos vieron en él a un rival que iba a ser muy duro de batir, y si no que le pregunten a Contador lo que le hizo sufrir para poder llevarse el Giro hace unos meses.

Tras ese segundo puesto, el joven Fabio se tomó un tiempo de descanso para centrarse en preparar la Vuelta a España, mientras veía el Tour de Francia por televisión.

Su meticulosa preparación de las carreras, su ganas de atacar siempre y hacer sufrir a sus rivales y, cómo no, el apoyo de sus compañeros guiados por sus inmejorables condiciones lo han llevado a lograr su primer gran título. Aru ya ha saboreado las mieles del éxito y ha demostrado que, a pesar de no tener la experiencia de otros, está capacitado para hacer grandes cosas en el ciclismo. ¿Hasta dónde llegará Aru? Solo él se puede poner límites.

María Trigo

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