El milagro de los ticos

El milagro de los ticos

Costa Rica celebra la clasificación para octavos | Foto: FIFA.com
Costa Rica celebra la clasificación para octavos. | Foto: FIFA.com

Hay ocasiones en la vida en las que los milagros y los superhéroes vuelan desde la ficción a la realidad. El fútbol no iba a ser menos, y desde el pasado viernes tiene en Costa Rica el ejemplo más claro de que, con poco, se puede hacer mucho y bien.

Enfoquemos. Mundial de Brasil 2014, el combinado centroamericano cae encuadrado en el llamado ‘grupo de la muerte’, el ‘D’, y no es para menos, al contar con la presencia de tres campeones del mundo como Italia, Inglaterra y Uruguay.

Ante tal panorama, el desenlace del grupo, a priori, parecía ser ineludible: los tres ‘gigantes’ se jugarían las dos plazas de acceso a los octavos de final.  Pero no, el destino del fútbol es tan maravilloso e incierto que invita a aguardar hasta el último segundo del último partido para conocer el desenlace. Es caprichoso y, parafraseando a Dante Panzeri, es una dinámica de lo impensado, un imprevisto continuo.

Buen ejemplo para entender esto último es la clasificación de Costa Rica para los octavos de final del Mundial a falta de un partido. La selección dirigida por Jorge Luis Pinto ha roto todas las apuestas que la colocaban fuera del torneo a las primeras de cambio, demostrando que no venían a Brasil de comparsa o de vacaciones. Venían a competir sin complejos, sin objetivos y con sus armas. Y vaya si lo han conseguido.

Brillantez e inteligencia táctica

Los ticos han tumbado hasta la fecha a dos históricos campeones del mundo como Uruguay (1-3) e Italia (0-1), a falta de un encuentro por jugarse ante Inglaterra, ya eliminada del Mundial, que dirimirá si Costa Rica avanza de ronda como primera o como segunda de grupo. Pero, ¿cuáles son las claves de la selección revelación que le han llevado hasta los octavos de final?

Casi con total seguridad no practican el fútbol más bello del torneo, pero quizá sí uno de los más inteligentes. Con una plantilla en la que más de la mitad de sus jugadores juegan en ligas de menor impacto y exigencia, Pinto ha conseguido armar un grupo que optimiza sus virtudes casi a la perfección. Costa Rica es uno de esos equipos que destapan las carencias de sus rivales.  El 5-4-1 suele ser su sistema más empleado.

Esto lo consiguen gracias a una disposición táctica sobre el césped casi perfecta, en la que se hace bueno el conocido dicho futbolístico de que ‘ el mejor ataque es una buena defensa’. La zaga de cinco hombres es innegociable para el técnico colombiano y por ahí empieza la fortaleza costarricense. Díaz, Umana, González, Duarte y Gamboa son la penúltima muralla para los delanteros contrarios. El último escollo es siempre el portero de moda, Keylor Navas, un guardameta con unos reflejos felinos que viene de maravillar con su temporada en el Levante.

El trabajo ‘sucio’ lo hacen dos hombres de medio campo con muchísimo recorrido, Tejeda y Borges, encargados de barrer todo lo que suene a peligro para la portería de Navas. Los dos pivotes, unidos a la zaga de cinco, hacen que el equipo rival sufra muchísimo en la creación de juego y no encuentre el camino. Buena prueba de ello es el marcaje sobre Andrea Pirlo en el partido ante Italia. El jugador de la Juventus tuvo que desplazarse de su posición y caer frecuentemente a los costados para poder encontrar huecos sobre los que girarse y empezar la elaboración.

La calidad tiene sello europeo

La pólvora del equipo caribeño viene en la parcela atacante. Ahí es donde se desenvuelven tres de sus jugadores capitales: Bryan Ruiz (PSV Eindhoven), Christian Bolaños (Copenhague) y Joel Campbell (Arsenal). Todos ellos juegan en Europa y cuentan con ese plus de calidad y experiencia que da jugar en el viejo continente.

Bryan Ruiz | FIFA.com
Bryan Ruiz. | FIFA.com

Ruiz es el portador del brazalate, el capitán de esta selección, superando el medio centenar de choques disputados vistiendo la zamarra costarricense. Su precisión con la zurda es uno de los baluartes y mayores activos de su equipo. Es un líder y todos sus compañeros le veneran. Bolaños es otro de los veteranos. Este es su segundo Mundial.  Se trata de un jugador físico, no exento de calidad, clave en el esquema de Pinto. Por último, Joel Campbell, un viejo conocido de la Liga BBVA tras su paso por el Betis. Él es el gol, un ariete que se ha acostumbrado a buscarse las habichuelas solo entre marañas de defensores. Es rápido, eléctrico, vertical y con un sensacional disparo de media distancia. También es fundamental en el inicio de la presión para robar el balón.

Así es Costa Rica, un combinado sorpresa, con el que nadie contaba, que se ha deshecho de dos campeones del mundo y quién sabe si lo hará de un tercero en los próximos días. De momento, ya ha igualado su mejor marca en una Copa del Mundo, los octavos de final de Italia 1990. Nadie contaba con ellos, y muchos ni siquiera les conocían, pero gracias a un encomiable trabajo y a una fe inquebrantable, los ticos se han ganado el derecho a soñar.

 Alberto Ardila.

Redacción Olympo Deportivo.

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