El ciclismo español naufraga en el Tour

El ciclismo español naufraga en el Tour

Se terminó el Tour de Francia 2014 y la impresión general es que no es lo único que se termina para el ciclismo español. Se avecinan malos tiempos. Tras muchos años en que los nuestros arrasaban en la ronda gala -tanto que parecía más la Vuelta a España que una carrera en territorio extranjero- parece que ha llegado el momento de que las cosas vuelvan a su cauce. El nivel de los ciclistas españoles de élite sigue y seguirá siendo brillante durante algún tiempo más, pero el futuro no parece invitar al optimismo. Los ciclistas franceses resurgen y tanto Pinot (FDJ) como Bardet (Ag2r-la Mondiale) liderarán una generación que no veían los galos en décadas. El Tour, nuestra carrera por excelencia, volverá a ser francesa.

No sé qué llevó más tiempo, si Moisés al cruzar el desierto o el que ha tardado Francia en demostrar que el Tour es su carrera, y que no sólo la organiza. Desde tiempos de Virenque (1997) no subían galos al podio final. Si bien en esta ocasión tampoco han ganado -no lo hacen desde 1985 con Hinaul- pero el segundo y el tercer puesto han sido suyos. Además, la constatación de crecimiento del nivel medio de sus ciclistas hace pensar que el peregrinaje por el desierto ha acabado.

Alejandro Valverde luchó -como siempre hace- hasta el final, pero su esfuerzo no fue suficiente y finalizó cuarto en al general, su mejor puesto en el Tour por ahora. Esto debería invitar al optimismo pero no es así, ya que este año, con tantas bajas por abandonos, subir al cajón era obligado. Mucho me temo que el cuarto puesto será su techo en la carrera francesa. Ha sido un Tour aciago para todos los corredores españoles. La edición de este año comenzó en Gran Bretaña con 20 corredores nacionales en liza y sólo 12 terminaron. No se esperaba este naufragio colectivo. Dani Navarro (Cofidis) se retiró enfermo por una insolación justo cuando llegaba su terreno, Rafa Valls (Lampre- Merida) enfermó igualmente, De la Cruz (NetApp- Endura) se cayó y se fracturó la clavícula cuando iba escapado. A Rojas (Movistar) le expulsan y, además, Contador -en su mejor año- se cae y pone fin a la temporada.

Tras el adiós de Contador, todas las grandes esperanzas se depositaron en el maillot de lunares de Joaquim Rodríguez (Katusha), quien  ya comenzó muy mermado y consciente de que su gran objetivo es la Vuelta a España. Eso sí, pronto se animó a luchar por ese jersey de la montaña, pero al final sucumbió ante la fortaleza de Majka (Tinkoff- Saxo) y la ambición del ganador del Tour, Vincenzo Nibali (Astana). Por destacar algo positivo, el veterano Haimar Zubeldia (Trek) terminó octavo en la general, por delante de su actual líder Frank Schleck (12º) y del que será su líder el próximo año, Bauke Mollema (10º). Dado que Haimar tiene 37 años, los mismos que Pèraud -2º en el Tour- y bastante menos edad que Horner -el actual ganador de La Vuelta- quizá a su equipo le convendría replantearse el tema de los lideratos en futuras carreras.

El ciclismo español no ha conseguido ninguna victoria de etapa en los dos últimos años. Se han evidenciado serias carencias en las llegadas masivas, y nos hemos mostrado tímidos y poco efectivos en la montaña. Tampoco hay nadie que pueda acariciar siquiera el maillot blanco en un futuro cercano. Alberto Contador volverá, y también Joaquim Rodríguez; ambos tienen aún muchas historias que escribir en el Tour.

Valverde también volverá, pero probablemente para acompañar al futuro campeón, Nairo Quintana. No volverá ya nunca Freire, ni Flecha; ni veremos a nadie del Euskaltel surcando a toda velocidad los Pirineos. No se sabe si alguno tomará el testigo que parece que va a entregar Samuel Sánchez (Bmc). El desierto que abandonan los franceses aparece de repente en nuestro horizonte. Cuando Contador se canse solo nos espera arena.

La desilusión es muy grande, pero aún no estamos hundidos. En La Vuelta volveremos a estar adelante, y el año que viene en Francia nos irá mucho mejor. Además tenemos a Jesús Herrada (movistar), que en su debut en el Tour y con 24 años recién cumplidos puede aspirar a ser una futura estrella de la bicicleta. No perdamos la esperanza, quizá esto no sea más que un pequeño bache, uno como el que tumbó a Cortador camino de la Planche des belles filles. Alberto se levantó y siguió adelante; y los demás, estoy seguro, también lo harán.

César Casas.

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Redacción Olympo Deportivo.

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