Edurne Pasaban: una leyenda en las alturas

Edurne Pasaban: una leyenda en las alturas

El 17 de mayo de 2010 esta alpinista española entró en el Olimpo del deporte, tras escalar el Shisha Pangma, en el Tibet. Justo en ese momento, en el que pisó su cima, se había convertido en la primera mujer de la historia en lograr escalar los 14 ochomiles.

Un total de nueve años pasaron entre la primera vez que subió a lo más alto del Everest y entre aquel mencionado día, en el que alcanzó su decimocuarta cima en una montaña que supera los 8.000 metros de altitud.  Solo hay 14 montañas independientes en toda la Tierra que cumplen ese requisito, y todas se hallan en Asia; repartidas entre las cordilleras del Himalaya y del Karakórum.

Su pasión por la escalada comenzó desde muy joven. Con tan solo 14 años, Edurne Pasaban ya hacía sus ‘pinitos’ en el club de montaña de Tolosa, su tierra natal. Los Pirineos y Los Alpes fueron los primeros testigos de su atracción por el alpinismo, siendo el Mont Blanc (4.810 metros) la primera montaña en ser superada por la tolosarra, cuando tan solo tenía 16 primaveras.

Un año más tarde, pasó de coronar el punto más elevado de la Unión Europea a pisar la cumbre del Chimborazo, un volcán ecuatoriano de 6.310 metros de altura, también famoso por ser popularmente conocido como «el punto más cercano al sol», ya que es el lugar más alejado del centro de la Tierra.

Fue en 1998 cuando Edurne decidió viajar por primera vez al Himalaya, con el objetivo de escalar su primer ochomil, en el Dhaulagiri (Nepal). Se quedó cerca, a poco más de 270 metros. Las condiciones climatológicas le obligaron a desistir, pero diez años más tarde, lo consiguió. Sería su octavo ochomil.

Su primera ascensión con éxito a un ochomil fue en el Everest, en mayo de 2001. No fue sencillo, nada lo es cuando se trata de alpinismo. Edurne es un ejemplo de superación y de constancia; de resistencia y de fuerza de voluntad.

En el 2002, las de Makalu y Cho Oyu siguieron al Everest como cimas superadas. Un año más tarde, la deportista vasca logró sumar tres más a su «palmarés». Y así continuó, aumentando su lista cada año, hasta 2010. 2006 fue el único año en blanco para la alpinista.

Catorce cimas, miles de horas, millones de riesgos, un desafío descomunal. Noches de insomnio y días largos, eternos. El sufrimiento mereció la pena. Edurne conquistó su sueño y dejó su huella en la historia del deporte. Pasó de ser una luchadora a ser una leyenda. Justamente en 2010, la alpinista recibió el Premio Nacional del Deporte y la Medalla de Oro de La Real Orden del Mérito Deportivo, máxima distinción que se otorga al deporte en este país.

José Antonio Vega.

José Antonio Vega. Director y Fundador de Olympo Deportivo.

Comentarios 1

  1. omar
    Ago 20, 2014 Responder

    esto es la porraa

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