Del Potro, frente al ‘match ball’ definitivo

Del Potro, frente al ‘match ball’ definitivo

El tenista argentino se tuvo que operar el pasado jueves por cuarta vez. La intervención fue todo un éxito. Ahora solo falta comprobar si la muñeca y la mente del tandilense están preparadas para recuperarse y volver a competir al más alto nivel.

Juan Martín del Potro está viviendo un autentico calvario. Las pistas hacen meses o años que no pueden disfrutar del mejor tenis del argentino, que ha pasado de ser campeón del Abierto de Estados Unidos en 2009 al puesto número 578 del mundo en la actualidad (ha llegado a estar en el 621). Tiene tan solo 26 años (cumplirá 27 en septiembre), pero le toca enfrentarse al partido más duro de una vida que podría cambiar radicalmente para él si no logra recuperarse.

El tandilense anunció en un vídeo de 14 minutos y 55 segundos que tenía que volver a pasar por el quirófano. Del Potro expuso, con ojos vidriosos, angustia y palabras demoledoras, su ánimo, su expectativa, su carrera y su deseo. A pesar de lo desolado que se le pudo ver, negó estar depresivo o tener asumido una posible retirada, su condición de gladiador incansable se lo impide.

“Desde mi último torneo en Miami hasta hoy he pasado semanas y meses complicados, con días tristes y días negros, con poca luz en el camino, debido a mi lesión grave de la muñeca pero lo mejor de todo es que no me rindo, no me doy por vencido y he estado buscando alternativas a la lesión”, señaló el argentino. Alternativas que le han hecho recorrerse medio mundo en busca de diagnósticos y opiniones. Por ello, reconoció, con crudeza y como nunca, estar peleando psicológicamente para tratar de sentirse pleno, con o sin el tenis. “Ojalá que sea la solución definitiva, salir de ese lugar curado para siempre y a partir de ahí ser feliz, tener un cuerpo sano y estar contento, con o sin la raqueta, pero sin dolencia”.

Entre lo desolador del mensaje, el de Tandil intentó mostrar ese espíritu incansable de lucha y entrega. La pasión de una persona que ama su trabajo y que imaginarse sin él le provoca un
miedo insoportable. No escondió la realidad, porque es consciente de que si todo va bien, su deseo de volver a jugar puede superar cualquier barrera. “Estoy luchando mentalmente y psicológicamente para no rendirme, y buscando opciones y soluciones a mi mano. Como mi ilusión es poder volver a una cancha de tenis algún día. Creo que si algo no puedo dejar de hacer es luchar por lo que más me gusta y amo, que es jugar al tenis”.

La primera operación se produjo en mayo de 2010, de la muñeca derecha, y el tenista estuvo ocho meses parado. Pero se recuperó a la perfección, como demostraban sus actuaciones en los diferentes torneos, teniendo como última gran cima la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. En marzo del pasado año se operó de la izquierda y volvió a hacerlo otra vez en junio de este año, de la misma lesión en la izquierda. Esta ha sido la tercera en esa zurda, y la cuarta en total. Una vez más, la intervención ha sido realizada por el doctor Richard Berger, con el que Del Potro no solo tiene una relación médico-paciente, sino que va más allá desde que se conocieron en 2010.

Lo último que debe perder Juan Martín es la esperanza, pues las lesiones y las dolencias son una parte más de la vida de todo deportista. Hay miles de ejemplos, en todas las disciplinas, de deportistas que durante meses e incluso años en vez de disfrutar haciendo lo que más les gustaba, se tuvieron que sacrificar para recuperarse. Uno de esos casos es el de Pablo Cuevas. El tenista uruguayo, a sus 29 años, vive el mejor momento de su carrera y es el número 23 del mundo. Pero llegar ahí no le ha sido fácil, ya que estuvo sin jugar casi dos años, entre mayo de 2011 y abril de 2013, por una grave lesión en la rodilla derecha, de la que se tuvo que operar dos veces, la segunda en Cleveland, donde se le realizaron autoinjertos osteocondrales.

Otro ejemplo de que rendirse no es el camino adecuado lo puede encontrar en Robin Soderling. El sueco, que fue el primer jugador que venció a Nadal en Roland Garros (en 2009), dejó de jugar por una mononucleosis en julio de 2011. “Los primeros seis meses no podía caminar ni diez metros, tenía que descansar después de cinco pasos”, contó hace poco. Nunca anunció su retirada, y no descarta un regreso, casi cuatro temporadas después de su último torneo.

Del Potro debe coger su propia fortaleza mental que le hizo aparecer en las pistas después de las otras tres operaciones, porque aunque ahora se enfrente a su última bola de partido con más miedos que certezas, con su ambición y capacidad de sacrificio y trabajo seguro que volverá a hacernos disfrutar con su tenis de rabia y calidad.

 

Por María Trigo.

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Coordinadora de contenidos en Olympo Deportivo.

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