Cuestión de sensaciones

Cuestión de sensaciones

La selección española está en una situación límite. Los chicos de Vicente Del Bosque afrontan su ‘final’ anticipada de este Mundial en el segundo partido de la fase de grupos ante Chile. La contundente e inesperada derrota en el debut ante Holanda por cinco goles a uno deja a la actual campeona del mundo contra las cuerdas, en un escenario en el que no se concibe otro desenlace que no sea ganar a los chilenos y posteriormente a los australianos.

El ajetreo y el debate mediático en torno a la Selección, a los veintitrés jugadores citados para la ocasión o al sistema de juego ha sido una constante en los meses previos a la disputa del Mundial.

El archiconocido estilo de juego del combinado español, bautizado como ‘Tiki-Taka’, se ha erigido en el patrón y pilar fundamental en la construcción de la mejor generación de futbolistas españoles de la historia. El periplo comprendido entre el año 2006 y el 2012 ha llevado la firma por antonomasia de la selección española de fútbol; ningún otro equipo nacional ha podido hacernos sombra y así es como hemos conseguido alzarnos con dos Eurocopas y un Mundial.

Sin embargo, durante los últimos choques previos al mismo y, por supuesto, en la derrota contra Holanda, el juego tan vistoso del que siempre ha hecho gala España parece haber perdido frescura en pro de la previsibilidad. Quizás los rivales tengan estudiadas a conciencia las virtudes del cuadro español y hayan aprendido por fin a minimizarlas, o bien porque todo lo que empieza se termina.

No se asusten, a esta selección española le queda fútbol para rato. Sería incoherente y ventajista decir, después de una derrota tan abultada, que se ha acabado un ciclo. Es una afirmación que no se ajusta a la realidad de manera total, pues teniendo jugadores de la talla de Ramos, Iniesta, Koke, Costa, Pedro, o los Thiago, Isco, Alberto Moreno, Jesé o Deulofeu en el horizonte más cercano, se antoja complicado hablar del final de una era. Lo que sí que parece evidente es que el peso de los mencionados futbolistas dentro del plantel nacional tiene que empezar a crecer desde ya.

El temor a la palabra ‘fracaso’

Tampoco hace falta entender una barbaridad de fútbol para saber que la pregunta «¿qué sería un fracaso para España en este Mundial?» lleva en boca de todos mucho tiempo, si bien es cierto que ser apeada de la competición más prestigiosa del continente a las primeras de cambio cuando se defiende título sería a todas las luces un papel nefasto para los hombres de Del Bosque.

No obstante, el fracaso de España no es algo que se deba medir en términos futbolísticos sino en sensaciones; las que faltaron en la segunda parte ante el conjunto Oranje. Fue en ese momento cuando no se encontraban atisbos de la selección campeona y trituradora de rivales, con los futbolistas totalmente bloqueados y desconectados, carentes de ideas.

Nadie se atreve a dudar de la capacidad de reacción de una selección como esta en los dos partidos que quedan. Puede pasar de todo, pero la mayor de las derrotas para España no sería caer en fase de grupos; sería encajar una goleada en ambición, actitud y ganas de ganar. Es hora de sacar la garra y la raza, porque somos los campeones del mundo y toca demostrarlo.

Alberto Ardila.

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Redacción Olympo Deportivo.

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