Claude Leroy: el brujo blanco

Claude Leroy: el brujo blanco

El mundo del fútbol siempre regala historias únicas, que ayudan a la humanidad a borrar estereotipos que parecen insuperables. Aprovechando la disputa de la Copa de África nos detenemos en la historia de uno de los nombres más notorios de la historia del torneo africano: Claude Leroy.

Su leyenda se forjó gracias a su personalidad, y su historia sirve de inspiración para muchos autores y teóricos del deporte, dado que es un ejemplo a la hora de analizar la capacidad de adaptación y la cualidad de sacar el máximo provecho de los recursos con los que se cuenta.

Con su eterno corte de pelo de tazón cortado, el más experimentado de los entrenadores de la Copa de África intentará volver a sorprender al mundo en esta edición.

Su carrera como entrenador está ligada a este torneo, y es que Leroy lleva el continente africano en su alma. Todo empezó cuando tras haber dejado el fútbol profesional como jugador, un conjunto de circunstancias lo llevó a Camerún.

Después de varias divergencias con el presidente del Grenoble, decidió colgar las botas. En aquella ciudad conoció al exjugador Albert Batteux, que conoce personalmente a Eugène N’Jo Lea, diplomada camerunesa.

Su llegada

El africano preguntó a Batteux si conocía a alguien para entrenar a la selección de Camerún. Leroy llegó a Camerún el día de la fiesta nacional. Se recuerda un gran recibimiento a pesar de las dudas que pesaban sobre su nula experiencia como entrenador, y su desconocimiento sobre el fútbol africano.

Una de las personas más sorprendidas fue su mujer, que Claude definió como “una mujer americana criada en un ambiente burgués”. Su primera conferencia de prensa se convirtió en un ejercicio de improvisación total. Sin haber firmado aún su contrato, entró en una sala donde le esperaban un centenar de periodistas. Fue entonces cuando el presidente de la federación anunció públicamente que Claude Leroy sería el próximo Director Técnico de los ‘leones indomables’.

En el fondo de la sala se observaba la presencia de su esposa con gesto asustado mientras Claude contestaba a todas las preguntas como si fuera un experimentado entrenador. Al final de la entrevista, se reunió con el presidente, quien le dijo: “Usted es el tipo de hombre que necesitamos”, alabando su capacidad de improvisación, y su muestra de coraje.

Durante sus primeras semanas, Claude viajó por todo el país para involucrarse en la cultura camerunesa en busca de jugadores de la liga local. Esta búsqueda tuvo los efectos esperados gracias al descubrimiento de los hermanos Biyik, que jugaban en segunda división. Emile Mbouh, Charly Ntamak serían a la postre grandes protagonistas de la selección.

El método

El apodo de ‘brujo blanco’ nació en Camerún. Durante una conferencia de prensa, un periodista le preguntó qué pensaba de los sacerdotes. Leroy contestó que siendo bretón conocía bien esas leyendas, ya que el primer sacerdote de la humanidad fue Merlin ‘el encantador’. De ahí le pusieron este apodo que se fortificó cuando ganó los juegos africanos, y la CAN 1988.

Para concluir dijo que si los sacerdotes fuesen tan fuertes como pensaban entonces un país africano ya hubiera ganado un Mundial. Finalista en 1986, ganó el torneo dos años más tarde, en la tanda de penaltis.

En 1989, la colaboración con los ‘leones indomables’ se acabó por una diferencia de opinión con el por aquel entonces ministro del deporte, Joseph Foté, culpable según Leroy de no distribuir las primas relativas a la anterior edición del torneo africano..

Entonces, Senegal le dio las llaves de su selección. Con ellos llegó a las semifinales en Argelia 1990. A pesar de conseguir los mejores resultados de la historia del país, la Federación Senegalesa lo cesó dos años después, tras haber sido eliminados en cuartos frente a Camerún en.

Entre 1992 y 1994 trabajó para Canal Plus, el cotidiano Libération y para el bisemanal France-Football. Después de dos años sin banquillo, Malasia le ofreció el reto de hacer crecer su fútbol.

Con su alma mochilera, Claude Leroy aceptó sin dudar. Su estancia en Asia fue de dos años, tras los cuales decidió volver a Europa. Silvio Berlusconi lo quiso como supervisor del fútbol africano para el Milan, pero la colaboración no duró más de tres meses, debido a una oferta del PSG en la que se le ofrecía el puesto de director deportivo.

Los resultados no fueron de la mano en el club parisino, y acabó siendo destituido. En el 1998 volvió a los banquillos, concretamente a la selección de Camerún, que le encomendó preparar la Copa del Mundo de 1998.

En tres partidos, sacó dos puntos que no permitieron al equipo clasificarse para la segunda ronda. A pesar de los malos resultados, volvió a entrar en la historia del fútbol cameruneses, cuando logró convencer a Samuel Eto’o para jugar con la selección, y cuando podía jugar para Francia o España.

Lanzó a jóvenes como Olembé, Pierre Womé, Lauren y Joseph-Desiré Job, que conseguirían grandes resultados con Camerún. Tras su segunda etapa en el combinado camerunés, decidió lanzarse en un proyecto con el RC Estrasburgo,  donde ocuparía el cargo de director deportivo.

Europa no le encaja

La experiencia se convirtió en una pesadilla, y no solo por las malos resultados, también por problemas extradeportivos como historias de pasaportes falsos y un conflicto abierto con la afición que le reprochaba su poca implicación en el club. Esto confirma que el fútbol europeo no era para él, por lo que volvió a hacer su maleta fuera de él, esta vez para ir a China.

Luego, su amor por el continente lo trajo de vuelta a África, para entrenar a la RD del Congo y, posteriormente, a Ghana, donde consiguió un tercer puesto en la Copa de África que organizaba el país de Mickael Essien.

Durante su estancia en Ghana trabajó con el modelo que lo caracteriza. El de impregnarse en la cultura local y dar confianza a jugadores de la liga local. Según él no sirve a nada ir a Londres para ver como José Mourinho trabaja con Essien. Lo que valora es el crecimiento del fútbol local para construir bases solidas. Prefiere ir a ver un partido de la Sub-17 del país donde trabaja y observar los talentos de la liga local para que puedan representar un día su país y, a su vez, darse a conocer en el planeta fútbol.

Una vez concluida su experiencia allí se hizo cargo de Omán. Allí ganó una copa del Golfo. Luego fichó por Siria en el 2011, donde estuvo solo dos meses, debido a la situación política del país medio-oriental.

La RD del Congo atraviesa una crisis de su fútbol, y reclamó nuevamente la mano del ‘brujo blanco’ para volver para hacerse cargo de la selección, con el objetivo de clasificar al equipo para la CAN 2013. Cumplió su misión, pero sobre todo  logró devolver el entusiasmo a una selección con un gran potencial.

Dejó el cargo para ir a trabajar con el Congo Brazzaville. A pesar de tener a la vigente campeona Nigeria en su grupo de clasificación, el equipo se clasifica para la CAN 2015, donde la palabra clave será sorprender.

Alain Valnegri.

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Redacción Olympo Deportivo.

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