Bélgica despierta justo a tiempo

Bélgica despierta justo a tiempo

Mirallas y Origi | Foto: FIFA.com
Mirallas y Origi. | Foto: FIFA.com

Como si no hubiera avanzado el tiempo, Bélgica volvió a hacer los deberes a última hora y gracias a la tardía luz de Eden Hazard, como ya sucediera ante Argelia y como ha ocurrido hoy ante Rusia. Los de Wilmots, al que le volvieron a salir redondas las sustituciones, lograron su billete para los octavos de final venciendo a los rusos (1-0) en un partido gris que solo la calidad del ’10’ y la frescura de Origi acertaron a resolver. Deben mejorar mucho sus prestaciones los diablos rojos, que no están a la altura de las expectativas creadas en torno a ellos. Rusia tuvo buenas ocasiones, pero les faltó pegada y se complica mucho su clasificación.

Marc Wilmots varió el once de su debut con hasta tres caras nuevas. Dries Mertens, Marouane Fellaini y Thomas Vermaelen fueron titulares en detrimento de los tres jugadores belgas del Tottenham: Vertonghen, Dembele y Chadli. De esta manera, el seleccionador premió a los jugadores que le sacaron las castañas del fuego en el partido ante Argelia saliendo desde el banquillo.

El resto de hombres fueron los mismos que ganaron  en la primera jornada. Con Alderweireld, Kompany, Van Buyten y el mencionado Vermaelen en defensa, Witsel, Fellaini y De Bruyne en la medular, con Hazard,y Mertens por detrás de Lukaku, referencia atacante y otra vez más perdido entre un mar de camisetas blancas de Rusia.

Fabio Capello siguió sorprendiendo y suscitando polémicas por la elección de su once, dejando en el banquillo piezas clave de la selección rusa durante muchísimos años, como Zhirkov, Kherzakhov -héroe ante los coreanos- y Dzagoev. Mantuvo, sin embargo, a Akinfeev en la portería después de su grave error ante Corea. La zaga fue cosa de Kozlov, Berezutskiy, Ignashevich y Kombarov. Fayzulin fue el hombre encargado de dar sentido al juego de los zares, y Kanunnikov y Kokorin, como estiletes ofensivos.

El encuentro vino a refrendar la sensación que dejó Bélgica en su debut. Sobran jugadores, falta equipo. Seguramente tengan una de las mejores plantillas de esta Copa del Mundo, pero depende demasiado de la inspiración o del destello de alguno de sus hombres.

Un diablo llamado Mertens

Buena prueba de ello fue la primera parte de Dries Mertens. El eléctrico y habilidoso futbolista del Nápoles se convirtió en el animador del primer acto con su desequilibrio por el flanco derecho, siendo una auténtica pesadilla para Kombarov, que a buen seguro soñará hoy con él. Suyas fueron las dos mejores acciones del combinado belga en los primeros cuarenta y cinco minutos con sendas arrancadas, conducciones y disparos desde la frontal.

Ni Hazard ni Lukaku lograron cogerle el ritmo ni las pulsaciones al encuentro en la primera parte y pasaron desapercibidos. Los dos estilos contrapuestos de ambas selecciones dieron lugar a un partido muy interesante para el espectador, visualmente atractivo, con centros del campo que se partían con facilidad e intercambios de golpes continuos. Rusia cedía el protagonismo a Bélgica pero llevaba verdadero peligro al contragolpe. Fayzulin probó la agilidad y los guantes de Courtois desde lejos.

Wilmots tuvo que mover ficha a la media hora debido a la lesión de Vermaelen, que se lastimó en el calentamiento, quiso jugar y aguantó lo que pudo. El ‘castigado’ Vertonghen fue su reemplazo.

Todo esto antes de que los rusos pidieran penalti por derribo de Alderweireld sobre Kokorin. Precisamente el delantero del Dinamo de Moscú tuvo la mejor ocasión para los de Capello justo antes del descanso, con un remate de cabeza en el área pequeña que inexplicablemente se marchó fuera.

Rusia quiere ser protagonista

Con el arranque de la segunda parte se produjo un cambio de planes inesperado. Bélgica perdió completamente el control y dominio del encuentro y Rusia empezó a trenzar y a llegar con relativo peligro, pero les faltaba un último pase que dejase solo a Kokorin delante de Courtois. La ausencia de un jugador con clase fue lo que les privó de dar más y mayores problemas a los belgas.

Bélgica jugaba con una preocupante lentitud y Wilmots movió el banquillo. El cambio fue el mismo que en el partido frente a Argelia. Idéntico minuto y con idénticos protagonistas. Mediado el sesenta, Lukaku dejó su sitio al joven ariete Origi. No le gustó nada el cambio al jugador del Chelsea, que se fue al banco maldiciendo y quejándose amargamente. Lo cierto es que no se ha visto nada en dos partidos del gran delantero que se ha visto esta temporada en las filas del Everton, y que Origi aporta frescura y movilidad en el frente de ataque.

El choque fue de una igualdad enorme, con cambios de esquema y dominio alterno de uno y de otro. No se puede decir que hubo una superioridad manifiesta de Bélgica o de Rusia. Mirallas entró al terreno de juego en lo que fue su debut en el Mundial en lugar de Mertens, que fue de más a menos.

El ‘mago’ se viene arriba

Jugó con fuego Bélgica y Eschenko tuvo el 0-1 con un disparo cruzado desde la derecha. No había ni rastro de los De Bruyne o Hazard en los diablos rojos, pero por poco tiempo.

La tuvo Kevin Mirallas con un lanzamiento de libre directo que repelió el poste y después Hazard con una semi ruleta dentro del área y posterior disparo que repelió un defensor ruso a córner.

Eden Hazard | Foto: FIFA.com
Eden Hazard. | Foto: FIFA.com

Fue el preludio del gol que iba a dar la victoria a los belgas. Rusia arriesgó, a sabiendas de que podría pagarlo caro, y así fue. Los grandes jugadores como Eden Hazard necesitan muy poco para crear peligro y decidir, y con los de Capello dejando más espacios empezó el ‘show’ del mago de La Louvière.

De una arrancada por el costado izquierdo y de una combinación entre Hazard y Origi nació el gol decisivo. El del Chelsea condujo y arrastró rivales y el del Lille ejecutó con maestría, para dar tres puntos a los de Wilmots que les permiten clasificarse para los octavos de final. La selección más ilusionante seguirá con vida en el Mundial, pero no hay que engañarse, con más individualidades que fútbol y con muchas lagunas en su juego.

Ficha técnica:

Bélgica: Courtois; Alderweireld, Van Buyten, Kompany, Vermaelen (Vertonghen); Witsel, Fellaini, De Bruyne; Mertens (Mirallas), Hazard; Lukaku (Origi).

Rusia: Akinfeev; Kozlov (Eshchenko), Berezutskiy, Ignashevich, Kombarov; Glushakov; Shamedov (Kerzhakov), Fayzulin, Shatov (Dzagoev), Kokorin; Kanunnikov.

Goles: 1-0, min 87, Origi.

Árbitro: Felix Brych. Amonestó con tarjeta amarilla a Glusakhov, Witsel y Alderweireld.

Alberto Ardila.

Redacción Olympo Deportivo.

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